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TEMA: LOS SACRAMENTOS I.-

ETIMOLOGÍA.-


El vocablo Sacramento proviene del latín sacramentum, con la cual en las traducciones más tempranas del griego misterio.

Morfológicamente, sacramentum es una derivación del verbo sacrare (Hacer santo ) mediante el sufijo denominalizador – mentum (instrumental, “medio para” )., esto es, sacramentum equivale gramaticalmente a “instrumento para hacer santo”. Este vocablo se usaba a la llegada del cristianismo a Roma para designar un juramento de los soldados romanos de servicio incondicional al ejército imperial.

En cuanto a misteriom, refiere a lo que hoy día llamamos con la palabra “misterio” o con ´místico ´ . El griego bíblico, hace referencia a “lo que, estando fuera de la comprensión natural, puede ser conocido solo por revelación divina”.

IGLESIAS CATÓLICA, ORTODOXA Y COPTA.-
Artículo Principal: Sacramentos católicos.

Los sacramentos – en la teología de la iglesia católica, ortodoxa y copta – son signos sensibles y eficaces de la gracia invisible de Dios a través de los cuales se otorga la vida divina, es decir, ofrecen al creyente el ser hijos de Dios. Según el catolicismo, la ortodoxia y el coptismo fueron instituidos por Jesucristo y confiados a la Iglesia.

En total las Iglesias, católica, ortodoxa y copta, reconocen siete sacramentos, en orden:

  • Sacramentos de iniciación cristiana

1.- Bautismo: Es necesario, porque con el bautismo se quita el pecado original.
2.- Eucaristía: Con ella se recibe el Cuerpo de Cristo y Sangre de Cristo.
3.- Confirmación: Es la confirmación de la FE cristiana.

  • Sacramentos de curación

1.- Penitencia:

Es arrepentirse de los pecados y confesárselos a un Sacerdote para que por  medio de él Dios le perdone.

 

2.- Unción de enfermos: Se le hace a los de la Tercera Edad con problemas de salud.

  • Sacramentos de servicio

1.- Orden Sacerdotal:

Solo los hombres, que van a comandar la Iglesia.

 

 

2.- Matrimonio:

Es la unión de dos personas (hombre y mujer) que luego se convertirán en una sola carne (Mirar el Génesis)

Los Sacramentos se administran en distintos momentos de la vida católico y simbólicamente la abarcan por entero, desde el bautismo (que se suele administrar a los niños ) hasta la unción de los enfermos  que antes del Concilio Vaticano II se aplicaba solo a los que estuvieran en peligro de muerte ) Mientras la totalidad de los sacramentos pueden ser administrados por el obispo, cinco de los siete sacramentos solo pueden se administrados por un presbítero. Los diáconos por su parte sólo pueden administrar el bautismo y el matrimonio. El bautismo, en ocasiones excepcionales, puede ser administrado por cualquier laico, o incluso no católico, que tenga la intención de hacer con el signo lo que la iglesia hace.. Además, según la opinión de la mayoría de los teólogos de rito latino el sacramento del matrimonio los ministros son los mismos contrayentes, sin embargo prácticamente la totalidad de los teólogos de rito oriental y una importante minoría de rito católico rechaza esta tesis.  

En el caso del Catolicismo Ortodoxo (Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa ) y del coptismo ( Iglesia copta ) bautismo, confirmación y eucaristía (en ese orden ) se administran a los niños durante el primer año de vida. Los niños siguen recibiendo la eucaristía sin condición previa hasta que tiene uso de razón, desde este momento deben confesarse antes de acceder a la eucaristía, El matrimonio es administrado por el sacerdote. Los sacramentos son una serie de actos característicos de varias corrientes cristianas.
(SIC)

LOS SACRAMENTOS  II .-
 
TEMA: EL SACRAMENTO DEL SANTO BAUTISMO.-

Prólogo.-

   El bautismo es el sacramento de la incorporación en la iglesia, cuerpo del Señor; el sacramento por medio del cual nos hacemos dignos de recibir el nombre de cristianos. Ciertamente, es mucho más que simple evento social en el que nos preocupamos por cosas mundanas; pues como padres padrinos y fieles, lo que nos ha de preocupar es la responsabilidad que asumamos ante Dios respecto a la criatura que es bautizada.

El bautismo de los niños.-

La tradición del bautismo de los niños tiene su origen en la iglesia primitiva. Según Hechos de los Apóstoles, los que c reían en “el camino “ eran bautizados con todos “los de su casa”  sin excluir a los niños (véase Hechos 10: 47-48, 16:15, 16,31-33, 18:8, 1 Cor 1: 16 ).

San Ireneo, obispo de Lyón (200-230) dice en uno de sus escritos “Vino (Cristo) en persona a salvar a todos, es decir a todos los que por El nacen de lo alto para Dios: recién nacidos, niños, muchachos, jóvenes y adultos.> El hecho de que San Ireneo mencione, tan espontáneamente, a los niños y recién nacidos entre los bautizados, muestra que esta tradición era una práctica auténtica e >instintiva> en la conciencia de la Iglesia.

La Iglesia no impone en entendimiento como una condición para recibir el  Bautismo, sino al contrario; se requiere de la Divina Gracia, otorgada por el Bautismo, para comprender o, más bien, para asimilar las verdades de la FE. Ciertamente es por el Bautismo que adquirimos la bienaventurada pureza sin la cual, según el Señor, < nadie puede entrar en el Reino de los cielos > (Mt 18.3 ).

Eso no significa dejar al niño bautizado sin atención. Pues la Iglesia, al bautizarlo, le da la posibilidad de crecer en la < estatura espiritual > siendo encargados sus padres y padrinos de guiar y alimentarlo hacia la vida en Cristo. La Iglesia no bautiza ciegamente a todos los niños sino a los que pertenecen a ella a través de sus padres o de los que se encargan de ellos como parte de la comunidad de los creyentes.

El Padrino.-

Desgraciadamente, el ser padrino a menudo es visto como un tarea social o, a lo mucho; una persona que se encarga de traer regalos al niño de vez en cuando ¡ Qué devaluado concepto ¡

En realidad, el padrino equivale a un padre espiritual, y la responsabilidad ante Dios es grande y terrible enseñar al niño los principios cristianos, educarlo en la fe ortodoxa y proporcionarle la ocasión para conocer y amar a “esta familia” de la cual es un miembro, y cuya cabeza es Cristo. Cumplir con esta responsabilidad, respecto al crecimiento espiritual de nuestros hijos, no es menos importante que asegurar el desarrollo físico de ellos.

Por el bautismo se forma entre el padrino y el bautizado una relación de paternidad y filiación, así que los hijos del padrino son hermanos del ahijado y, por consecuencia, no se pueden casar entre ellos.

Conceptos Teológicos.- 

  • El Bautismo, nuevo nacimiento.

En la caída, Adán se alejo de Dios, de la verdadera Vida, ahogándose en la muerte espiritual. Así que cada hombre sale a este mundo, cercado de las consecuencias de dicha muerte: corrupción, tendencia hacia el pecado y muerte corporal. El Bautismo es el nuevo nacimiento < de lo alto >, en el cual se nace < no de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre, sino que nace de Dios > (Jn 1; 12-13 ), y vuelve a su belleza original.

  • El bautismo un sacramento pascual.

En los primeros siglos de la cristiandad, la noche de Pascua, es decir , el Sábado de la Gloria, era, por excelencia, el día de los bautizos.

Esta vinculación entre el Sacramento del Bautismo y la Resurrección del Señor, se debe a que el Bautismo es la participación de la Muerte del Señor y en su Resurrección, conforme a la carta de San Pablo a los Romanos  que se lee en el oficio del Bautismo: < Cuantos fuimos bautizados con Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte; fuimos pues, con Él sepultados por el Bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo resucitó de entre los muertos por medio de la gloria del Padre , así también nosotros vivamos una vida nueva > (Rom 6; 13-14 ). En el Bautismo, el hombre es revestido de Cristo, muere por el pecado, y se renueva en la justicia y santidad.

  • ¿ Porque el agua?

Durante las consecutivas etapas de la humanidad y en todas las civilizaciones, el agua siempre ha tenido cierto privilegio y cierta importancia, que la hicieron parte de la mitología, y uno de los símbolos religiosos más antiguos de la humanidad. El agua, como símbolo, tiene las tres siguientes dimensiones:

1.- Creación y vida: No hay vida sin agua; por lo que el hombre primitivo a menudo consideraba el agua como el principio de la vida. El mismo relato bíblico del Génesis le da al agua una parecida <primacía> cuando menciona que en el principio,  < el Espíritu de Dios aleteaba por encima de las aguas > (Gen 1; 2 ). En este sentido, el agua simboliza en el mundo la vida y la creación.

2.- Destrucción y muerte; pero también el agua ha sido identificada con la oscura profundidad, la imagen de todo lo irrazonable e incontrolable de este mundo. En muchas antiguas culturas, el mar se consideraba como la morada de los demonios. Con esta perspectiva, si bien el agua es el elemento de vida, es también una fuerza destructiva, mientras en el momento de la creación el agua reflejaba la vida, en la historia del diluvio presento la causa de la catástrofe, un reflejo de la corrupción.

3.- Purificación: la tercera dimensión de este símbolo en su característica purificadora con la que funge como medio de renovación e innovación, quitando del mundo la suciedad y devolviéndole su original pureza.

Entonces, la importancia del agua en el Sacramento del Bautismo consiste en que, por sus tres dimensiones, y como símbolo, representa la historia de la salvación: creación (vida), caída (corrupción) y redención (renovación ). Así que en el Sacramento del Bautismo, por el agua consagrada, está presente el misterio de la divina Providencia en sus tres ciclos: creación, caída y redención.

El Oficio del Bautismo.-

  • Oración del catecúmeno

El catecúmeno, es la persona que está en una etapa de preparación para recibir el santo Bautismo, preparación con catecismo, oración y ayuno. Hoy en día, como en la mayoría de los casos el bautizado es niño, entonces la tarea del catecismo se pospone; pero antes de iniciar el servicio del Bautismo, el sacerdote recita al bautizado unas oraciones preparatorias ( exorcismo ) para la expulsión del demonio, fuera de la buena criatura de Dios. En nuestro camino hacia la pila bautismal, sin lugar a duda, chocamos con el maligno que tratará de detenernos. Aunque no lo vemos, el demonio está presente para defender lo que había robado a Dios; la Iglesia sabe que está < Arroja de él espíritu maligno, impuro, oculto y anidado en su corazón > dice el celebrante, mientras sopla en la boca, la frente y el pecho del catecúmeno, siendo el aliento la señal de vida.

  • Renuncia a Satanás e incorporación a Cristo

¿Renuncias a Satanás, a todas sus obras, a todos sus ángeles, a todo su culto y a todas sus vanidades? > es una pregunta que el sacerdote repite tres veces, y el catecúmeno o su padrino en su representación, responde < Sí, renuncio a Satanás.> Quizá alguien se opondría al uso de esta fórmula < caducada > pensando que ya no es vigente para nuestros tiempos. Pero si nos percatamos, percibiremos que todo lo que nos aleja de Dios dominándonos es el culto a Satanás, sea lo que sea, dinero, vanagloria, concupiscencias, etc... y <nadie > puede servir a dos Señores> (Mat 6: 24)

Después de renunciar a Satanás, el catecúmeno exclama su deseo de unirse a Cristo, y confirma su FE diciendo : < Creo en ÉL como Rey y Dios >. La FE no es una ideología, sino un modo de vivir en el cual Cristo reinará todos los aspectos.

  • Credo de FE

En seguida, el padrino recita el Credo: < Creo en un solo Dios... > El vervo creer  cuando está acompañado por la proposición <en> implica mucho más que una ideología o una enseñanza; < Creo en ti > significa me inclino hacia ti, cuento contigo, pongo mi confianza en ti, espero en ti. Esto es lo que el catecúmeno confiesa al recitar el Credo. (Véase Kallistos Ware, Obispo, El Dios del Misterio y de la Oración , traduc. Alfredo Casais, Edit. NARCEA, Madrid 1997, pag 32 )

  • La consagración del agua

La redención del hombre comienza con la liberación de la materia (el agua), es decir, purificarla y devolverle su función original; medio de comunión con Dios. < Tú mismo, pues oh Rey amante de la humanidad, asístenos ahora con el descenso de tu Espíritu Santo y santifica esta agua > (Exclamación de la oración de la consagración del agua, que el sacerdote repite tres veces).

  • El óleo de júbilo  

Previamente a la inmersión en el agua bautismal, el sacerdote unge al niño con el óleo. Éste, siendo fuente de luz, es causa de alegría < Úngese > el siervo de Dios (N...) con el óleo de júbilo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, dice el sacerdote mientras unge al niño. San Juán Crisóstomo explica que, como los soldados antiguamente eran ungidos con aceite en preparación para la batalla, de la misma manera, nosotros somos ungidos con el óleo siendo soldados de Cristo. <... para que le sea unción de incorrupción, arma de justicia, renovación del alma y del cuerpo, rechazo de toda acción diabólica y liberación de los males para todos cuantos se unjan con Él con FE... > (Oración del óleo de júbilo).

  • La inmersión

La inmersión en el agua es la señal tangible de lo que el Bautismo presenta; el bautizado es sepultado con Cristo muriendo al hombre viejo, y arrancado del agua en señal de vida y resurrección. De aquí surge la importancia de la inmersión. Además, lingüísticamente, el verbo Barriiw <bautizar> - que Cristo usó al decir a los apóstoles, <vayan, pues, y hagan discípulos a todas las naciones bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt 28:19 ) – este verbo implica la inmersión en el agua y no cualquiera aspersión.

También la práctica de la Iglesia de los primeros siglos testifica la manera con que el bautizo era aplicado. San Hipólito, obispo de Roma ( 220-230 ) en su documento Tradición Apostólica, describiendo la fiesta bautismal dice: < El bautizado baja hacia el agua, y el obispo le pregunta si cree en el Padre todopoderoso, y al confirmarlo, es sumergido; en el hijo de Dios Jesucristo que nació de la Virgen (... ) lo sumerge por segunda vez; y al confirmar su creencia en el Espíritu Santo, lo sumerge por tercera vez > (San Hipólito de Roma, Tradición Apostólica, 21 ) El sacerdote sumerge a la criatura en el agua tres veces diciendo : < El siervo de Dios (N... ) es bautizado en el nombre del Padre: Amén; del Hijo: Amén y del Espíritu Santo: Amén >.

San Juan Crisóstomo señala la conjugación del verbo <es bautizado> que viene en vos pasiva, como una indicación de que el sacerdote no es sino el instrumento de la divina Gracia,, que fue elegido por el Espíritu Santo para esta tarea.

  • La ropa blanca

El bautismo es una fiesta doble: la alegría de la pequeña familia con su niño bautizado, y la de la familia grande, la iglesia, ya que una nueva criatura ha sido inscrita en el libro de la vida. El niño está vestido con ropa blanca y nueva, la blancura de la pureza y la novedad de la vida que lo ha de acompañar en su camino. Así que, guardando el Bautismo y acudiendo a los Santos Sacramentos, gusta de la riqueza de la divina Presencia y anticipa el gozo de la vida eterna.

  • El Sacramento de la Crismación

Crismación se refiere al Sacramento que el Occidente suele llamar Confirmación. La palabra es derivada del verbo crismar cuyo origen griego significa ungir.

El santo Crisma es un compuesto aromático que contiene más de treinta tipos de aromas, flores y hierbas que se prepara en óleo de olivo y vino. Se cocina y consagra el Jueves Santo, en presencia y concelebración de patriarcas y obispos de todas las iglesias Ortodoxas en el mundo., en una ceremonia solemne y la Crismación es la unción del bautizado con el Santo Crisma.

En el rito Ortodoxo, la Crismación es vinculada al Bautismo inseparablemente, ya que el vestido blanco es la única acción que determina el paso de un Sacramento al otro: la iluminación obtenida por el Bautismo, hace al bautizado digno de recibir <el sello del don del Espíritu Santo > (plegaria que el sacerdote recita mientras unge los miembros del bautizado con el santo Crisma).

Esta vinculación es una herencia evangélica: < Porque en un solo espíritu hemos sido bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu > (1 Cor 12;13 ) San Juan Crisóstomo, comentando esta afirmación de San Pablo, dice: < Por el descenso del Espíritu Santo, que recibimos en el Bautismo antes de participar en la Divina Eucaristía (...) todos probamos el mismo Espíritu Santo > Este descenso del Espíritu Santo se refiere al Sacramento de la Crismación.

El Bautismo, como participación de la Muerte del Señor y en su Resurrección, es la incorporación en el cuerpo de Cristo que es la iglesia, donde se arrancará la marcha hacia la santidad; y la Crismación es el Pentecostés personal; el Espíritu Santo que descendió a los apóstoles reunidos en la sala el día de Pentecostés, desciende sobre el bautizado por la unción del santo Crisma. (Para mas detalle sobre la Crismación véase el artículo Sacramento de la Santa Crismación)

LOS SACRAMENTOS III.-
EL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA

Catecismo de la Iglesia Católica - compendio

1.- ¿Qué es la Eucaristía?
     La Eucaristía es el sacrificio mismo del Cuerpo y de la Sangre del Señor Jesús, que Él instituyó Para perpetuar en los siglos, hasta su segunda venida, el sacrificio de la Cruz, confiando así a la iglesia el memorial de su Muerte y Resurrección. Es signo de unidad, vínculo de caridad y banquete pascual, en el que se recibe a Cristo, el alma llena de gracia y se nos da una prenda de la vida eterna.

2.- ¿Cuando instituyó Jesucristo la Eucaristía?
      Jesucristo instituyó la Eucaristía el Jueves Santo, < la noche en que fue entregado > (1 Co 11,23), mientras celebraba con sus apóstoles la Última Cena.

 3.-  ¿Como instituyó la Eucaristía?
       Después de reunirse con los apóstoles en el Cenáculo, Jesús tomo en sus anos el pan, lo partió y se los dio, diciendo : < Tomad y comed todos de él, porque este es mi Cuerpo que será entregado a vosotros > Después tomó el cáliz con el vino y les digo : Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la Alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres, para el perdón de los pecados. Haced esto en memoria mía.

4.-  ¿Que representa la Eucaristía en la vida de la Iglesia? 
        La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana. En ella alcanzan su cumbre la acción santificante de Dios sobre nosotros y nuestro culto a ÉL. La Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia; el mismo Cristo, nuestra Pascua. Expresa y produce la comunión en la vida divina y la unidad del Pueblo de Dios. Mediante la celebración eucarística nos unimos a la liturgia del cielo y anticipamos la vida eterna.
 
5.- ¿Que nombres recibe este Sacramento?
     La inagotable riqueza de este sacramento se expresa con diversos nombres, que evocan sus aspectos particulares. Los mas comunes son : Eucaristía, Santa Misa, Cena del Señor, Fracción del Pan, Celebración Eucarística, Memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, Santo Sacrificio, Santa y Divina Liturgia, Santos Misterios, Santísimo Sacramento del Altar, Sagrada Comunión.

6.-  ¿Qué lugar ocupa la Eucaristía en el designio turno de salvación?
     En la antigua Alianza, la Eucaristía fue anunciada sobre todo en la cena pascual, celebrada cada año por los judíos con panes ázimos, como recuerdo de la salida apresurada y liberadora de Egipto.. Jesús la anunció en sus enseñanzas y la instituyó celebrando con los Apóstoles la Última Cena durante un banquete pascual. La Iglesia, fiel al mandato del Señor: “Haced esto en memoria mía “(1 Co 11, 24). Ha celebrado siempre la Eucaristía, especialmente el domingo, día de la resurrección de Jesús.

7.- ¿Como se desarrolla la celebración de la Eucaristía?
       La celebración eucarística se desarrolla en dos grandes momentos, que forman un solo acto de culto; la liturgia de la Palabra, que comprende la proclamación y la escucha de la Palabra de Dios; y la Liturgia eucarística, que comprende la presentación del pan y del vino, la anáfora o plegaria eucarística, con las palabras de la consagración, y la comunión.

8.- ¿Quién es el ministro de la celebración de la Eucaristía? 
    El ministro de la celebración de la Eucaristía es el sacerdote (obispo o presbítero), válidamente ordenado, que actúa en la persona de Cristo Cabeza y en nombre de la Iglesia.
 
9.-  ¿Cuales son los elementos esenciales y necesarios para celebrar la Eucaristía?
                       Son el pan de trigo y el vino de vid.

10.-  ¿En qué sentido la Eucaristía es memorial del sacrificio de Cristo?
         La Eucaristía es memorial  del sacrificio de Cristo, en el sentido de que hace presente y actual el sacrificio que Cristo ha ofrecido al Padre, una vez por todas, sobre la Cruz a favor de la humanidad. El carácter sacrificial de la Eucaristía se manifiesta en las mismas palabras de la institución: “Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros “ y “Este es el cáliz es la nueva alianza en mi sangre que se derrama por vosotros “ ( Lc 22, 19-22 ). El sacrificio de la Cruz y el sacrificio de la Eucaristía son un único sacrificio. Son idénticas la víctima y el oferente, y sólo es distinto el modo de ofrecerse: de manera cruenta en la cruz, incruenta en la Eucaristía.

11.-  ¿De que modo la Iglesia participa del Sacrificio eucarístico?
         En la Eucaristía el sacrificio de Cristo se hace también sacrificio en los   de su cuerpo. La vida de los fieles, su alabanza, su sufrimiento, su oración y su trabajo se unen los de Cristo. En cuanto sacrificio, la Eucaristía se ofrece también para todos los fieles vivos y difuntos, en reparación de los pecados de todos los hombres y para obtener de Dios beneficios espirituales y temporales también la Iglesia del cielo está unida a la ofrenda de Cristo. 
                             
12.- ¿Como está Jesucristo presente en la Eucaristía?
       Jesucristo está presente en la Eucaristía de modo único e incomparable. Está presente, en efecto, de modo verdadero, real y sustancial; con su Cuerpo y con su Sangre, con su Alma y su Divinidad. Cristo, todo entero, Dios y hombre, está presente en ella de manera sacramental, es decir bajo las especies eucarísticas del pan y el vino.

13.- ¿Que significa transubstanciación?
         Transubstanciación significa la conversión de toda la sustancia del pan en la sustancia del Cuerpo de Cristo, y de toda la sustancia del vino en la sustancia de su Sangre. Esta conversión se opera en la plegaria eucarística con la consagración, mediante la eficacia de la palabra de Cristo y la acción del Espíritu Santo. Sin embargo, permanecen inalteradas las características sensibles del pan y del vino, esto es las “especies eucarísticas”.

14.-   La fracción del pan, ¿Divide a Cristo?
          La fracción del pan no divide a Cristo: Él está presente todo e íntegro en cada especie eucarística y en cada una de sus partes.

15.-   ¿Cuanto dura la presencia eucarística de Cristo?
     La presencia eucarística de Cristo continúa mientras subsisten las especies Eucarísticas.

16.-  ¿Qué tipo de culto se debe rendir al Sacramento de la Eucaristía?
       Al Sacramento de la Eucaristía se le debe rendir el culto de la latría ,es decir la adoración reservada a Dios, tanto durante la celebración eucarística, como fuera de ella.. La Iglesia, en efecto, conserva con la máxima diligencia las Hostias consagradas, las lleva  a los enfermos y a otras personas imposibilitadas de participar en la Santa Misa, las presenta a la solemne adoración de los fieles, las lleva en procesión e invita a la frecuente visita y adoración del Santísimo Sacramento, reservado en el Sagrario.

17.- ¿Porqué la Eucaristía es el Banquete Pascual? 
       La Eucaristía es el banquete pascual porque Cristo realizando Sacramentalmente su Pascua, nos entrega su cuerpo y su sangre ofrecidos como comida y bebida, y nos une con Él y entre nosotros en su sacrificio.

18.- ¿Que significa el Altar?
      El altar es el símbolo de Cristo mismo, presente como víctima sacrificial  (altar –sacrificio de la Cruz) y como alimento celestial que se nos da a nosotros (altar-mesa eucarística).

19.- ¿Cuando obliga la iglesia a participar de la Santa Misa?
       La iglesia establece que los fieles tienen obligación de participar de la Santa Misa todos los domingos y fiestas de precepto, y recomienda que se participe también en los demás días.

20.- ¿Cuando se debe recibir la Sagrada Comunión?
        La iglesia recomienda a los fieles que participan de la Santa Misa recibir también, con las debidas disposiciones, la Sagrada Comunión, estableciendo la obligación de hacerlo al menos en Pascua.

21.- ¿Que se requiere para la Sagrada Comunión?
       Para recibir la sagrada comunión se debe estar plenamente incorporado a la Iglesia Católica y hallarse en gracia de Dios, es decir sin conciencia de pecado mortal. Quien es consciente de haber cometido pecado mortal. Quien es consciente de haber cometido pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar. Son también importantes el espíritu de recogimiento y de oración, la observancia del ayuno prescrito por la iglesia y la actitud corporal (gestos, vestimenta), en señal de respeto. A Cristo.

22.- ¿Cuales son los frutos de la Sagrada Comunión?
       La sagrada Comunión acrecienta nuestra unión con Cristo y con su Iglesia, conserva y renueva la vida de la gracia, recibida en el Bautismo y La Confirmación y nos hace crecer en el amor al prójimo. Fortaleciéndonos en la caridad, nos perdona los pecados veniales y nos preserva de los pecados mortales para el futuro.

23.- ¿Cuando se puede administrar la sagrada Comunión a los otros cristianos?
        Los ministros católicos administran lícitamente la sagrada Comunión a los miembros de las Iglesias orientales que no están en plena comunión con la Iglesia Católica, siempre que éstos lo soliciten espontáneamente y tengan las debidas disposiciones. Así mismo, los ministros católicos administran lícitamente la sagrada Comunión a los miembros de otras comunidades eclesiásticas que en dispuestos y manifiesten la fe católica respecto al sacramento. 

24.-  ¿Porque se dice que la Eucaristía es “prenda de la gloria futura “?
         La Eucaristía es prenda de la gloria futura porque nos colma de toda gracia y bendición del cielo, nos fortalece en la peregrinación de nuestra vida terrena y nos hace desear la vida eterna, uniéndonos a Cristo, sentado a la derecha de Dios Padre, a la iglesia del cielo, a la Santísima Virgen y a todos los santos.

LOS SACRAMENTOS IV
LA CONFIRMACIÓN.-


   Sin lugar a dudas el Don más grande que Dios nos ha hecho es la Gracia Santificante, que consiste nada menos que en la PARTICIPACIÓN EN SU VIDA DIVINA. Nada puede compararse con esto. Por la Gracias, Dios nos hace semejantes a Él hasta en su Divinidad. Dios nos diviniza gratuitamente con este Don, cosa que naturalmente no nos corresponde por ser tan solo creaturas suyas.

     La Segunda persona de la Santísima Trinidad, el Hijo, posee naturalmente la Divinidad desde toda la eternidad y al encarnarse en  las entrañas purísimas de María Santísima dicha Divinidad le corresponde plenamente a Jesucristo, “ Dios de Dios, Luz de Luz “. Nosotros en cambio, somos por naturaleza meramente humanos y sin embargo, por amor, Dios nos comunica su vida Divina por el Espíritu Santo.

     Por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia fundada por ÉL, nos comunica el don de la Gracia por medio de los Sacramentos instituidos por Cristo mismo y nos santifica, nos hace santos, hijos de Dios y coherederos de la Gloria.

¿Que son los Sacramentos?   

   Para que percibiéramos el Don gratuito e invisible de la Gracias, Nuestro Señor Jesucristo instituyó siete acciones sagradas en las cuales, por medio de algo perceptible por los sentidos, el Espíritu Santo actúa en nosotros. Son “ obras  maestras “ y “fuerzas de brotan del Cuerpo de Cristo “, que es la Iglesia, para santificar a los hombres.

  Podemos definir los Sacramentos de la siguiente manera: “Son signos sensibles instituidos por Jesucristo, para infundir y acrecentar la Vida Divina (Gracia Santificante) en nuestras almas para hacernos santos “

  La Iglesia afirma que para los creyentes, los Sacramentos son necesarios para la salvación. El cristiano que no frecuenta los Sacramentos, no ha entendido realmente su vocación cristiana y pone en peligro su salvación eterna.

LOS SACRAMENTOS DE INICIACIÓN.-

Haciendo una analogía con la vida natural, que tiene un origen, crecimiento y sustento, la Iglesia llama Sacramentos de Iniciación al Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. Nacemos a la Vida Divina por el primero, la fortalecemos con la Confirmación y alimentamos la Vida Divina con la Eucaristía, alimento de la vida eterna.

LA CONFIRMACIÓN.-

El Concilio Vaticano II en su documento “Lumen Gentium “ (La Luz de las Naciones) dice bellamente: “ Por el Sacramento de la Confirmación (los fieles ) se vinculan con mas perfección a la Iglesia, se enriquecen con una fortaleza especial del Espíritu Santo. De esta forma se obligan con mayor compromiso a difundir y defender la FE, con sus palabras y sus obras como verdaderos testigos de Cristo “(LG 11.)
  

Este Sacramento ha sido llamado de diferentes maneras: San Agustín lo llamaba “imposición de las manos “San Cirilo de Jerusalén “ El Crisma místico “, etc. El nombre que lleva actualmente fue empleado por primera vez en el siglo V por San León Magno.

EL ESPÍRITU SANTO.-

El protagonista del Sacramento de la Confirmación es la tercera Persona de la Santísima Trinidad.

   Ya desde el Antiguo Testamento los Profetas anunciaron que el Espíritu del Señor reposaría sobre el Mesías esperado : “ Sobre él reposará el Espíritu de Yahvé” (Is 11,12 “ El Espíritu del Señor Yahvé está sobre mí “ (Is 61, 1 ), lo cual se hizo patente en el Bautismo de Cristo en el Jordán: “ Una vez Bautizado, Jesús salió del río, De repente se le abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como paloma y venía sobre él” (Mt. 3,16)  

    Pero la plenitud del Espíritu Santo no estaba destinada únicamente al Mesías, sino a todo el Pueblo Mesiánico: “Infundiré mi Espíritu en ustedes para que vivan según mis mandatos y respetan mis órdenes” (Ez. 36, 27)

    Cristo en repetidas ocasiones prometió esta efusión a sus seguidores : El Espíritu Santo les enseñará en ese mismo momento lo que hay que decir” (Lc. 12, 12 ) y lo cumplió el mismo día de la Pascua: “Dicho esto, sopló sobre ellos diciendo: Reciban al Espíritu Santo (Jn. 20,22) y de una manera más notable en Pentecostés : “ y quedaron llenos del Espíritu Santo” (Hech 2, 4 ). Aquellos que se hicieron bautizar ese mismo día, recibieron a su vez el don del Espíritu Santo: “Dios les dará el Espíritu Santo” (Hech. 2,38).

   A partir de entonces, los Apóstoles en cumplimiento de la voluntad de Cristo, comunicaban a los recién bautizados, por la imposición de las manos, el don del Espíritu Santo. La tradición cristiana ha considerado desde el principio dicha imposición de las manos como el signo primitivo del Sacramento de la Confirmación. Sin embargo, muy pronto para mejor significar la unción espiritual se añadió la unción con el óleo perfumado (Crisma). Precisamente el nombre de “cristiano” significa seguidor de Cristo, el “UNGIDO”.

El ACEITE COMO SIGNO.-

Muy atinadamente en algunos Sacramentos se usan óleos consagrados para la unción con distintos significados: antes del Bautismo significa purificación y fortaleza (usamos aceites y crema para limpiar la piel, para practicar deportes) el Óleo de los enfermos significa y realiza curación y consuelo (muchas medicinas tienen como base aceite); por su parte las unciones con el Santo Crisma después del Bautismo, en la Confirmación y en la Ordenación Sacerdotal son signos de consagración, como el sello de propiedad que se imprime en un documento.

    Así el confirmado recibe la “marca” o el sello del Espíritu Santo: “Es Dios el que nos conforta juntamente con nosotros en Cristo y el que nos ungió y el que nos marcó con su sello y nos dio en arras el Espíritu de nuestros corazones” (2 Cor. 1, 22).     

¿PORQUE ADEMÁS DEL BAUTISMO ES NECESARIA LA CONFIRMACIÓN?

   El Bautismo que hace nacer nuestra alma a la Vida Divina y que nos hace miembros de la Iglesia de Cristo, es tan solo el principio, como el niño que es dado a la luz posee la vida humana y es miembro de su familia, pero debe llegar a su plenitud en la madurez. En el terreno espiritual, la Gracia Santificante se desarrollará con la recepción de los demás Sacramentos y la Confirmación produce en nosotros el crecimiento necesario para llegar a la madurez cristiana: el Espíritu Santo nos comunica sus siete Dones y nos hace adultos en la FE, capaces de dar testimonio de ella y de luchar como soldados por el Reino de Dios en la tierra. Ciertamente ya desde el Bautismo Dios habita en nosotros con sus Tres Divinas Personas, pero en la Confirmación se nos da el Espíritu Santo con más abundancia: es como un Pentecostés para los discípulos de Cristo.

 LA CONFIRMACIÓN FUE INSTITUIDA POR NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.-

   San Juan Evangelista nos dice “muchas otras cosas que hizo Jesús, que si se escribieran una por una, me parece que no cabrían en el mundo los libros que se habrían de escribir” (Jn. 21, 25).No debe entonces extrañarnos el no saber exactamente cuando y cómo Jesucristo instituyó el Sacramento de la Confirmación, pero consta en muchos pasajes del Nuevo Testamento que los apóstoles, imponiendo las manos a los Bautizados, los confirmaban en la FE: “Pedro y Juan imponían las manos a los samaritanos” que habían sido bautizados por el Diácono Felipe y éstos recibían al Espíritu Santo (Hech. 8, 12,- 17 ) De igual modo San Pablo habiendo llegado a Efeso, bautizó en el nombre de Cristo a discípulos de San Juan Bautista y a continuación les impuso las manos para hacer descender sobre ellos el Espíritu Santo “ Y como Pablo les impusiera las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, hablaron lenguas y profetizaron “ (Hetch. 19, 6 ).
   Un rito tan importante, de tanta trascendencia en la vida de los cristianos, no pudo ser inventado o improvisado por los Apóstoles, con toda certeza podemos inferir que no hicieron sino practicar lo que Jesús hacía y les ordenó seguir haciendo.

LA CONFIRMACIÓN ES UN SIGNO SENSIBLE.-

Claramente vemos en los pasajes citados cómo la imposición de las manos es aquel signo sensible necesario en todo Sacramento y que ahora, unido a la unción con el Santo Crisma, confiere al bautizado la plenitud del Espíritu Santo.
   
LOS EFECTOS DE LA CONFIRMACIÓN.-
NOS HACE “SOLDADOS “DE CRISTO

La vida del hombre sobre la tierra es un continuo combate contra los enemigos de su alma, que como nos enseña la iglesia, son el mundo, el demonio y nuestras propias concupiscencias. Este combate da comienzo apenas el niño va teniendo uso de razón y no termina sino con la muerte. Job dice en la Biblia, que “la vida es una milicia”.

Para sostener la lucha en contra de enemigos tan poderosos como tenaces, necesitamos auxilios especiales que precisamente nos proporciona la Gracia de este Sacramento, Pública y solemnemente, ante el Obispo, somos alistados en el ejército del Señor para luchar por el bien de nuestras almas, por la extensión del Reino de Dios, por el bien de las almas, por la Gloria de Dios. 

La Confirmación imprime en el alma ese carácter indeleble (por eso este Sacramento no se repite) de testigo de Cristo y da la fuerza necesaria para confesar la FE sin temor ante los respetos humanos y defenderla, si es necesario, con la ofrenda de la vida.

NOS HACE CRISTIANOS PERFECTOS.- 

    Este Sacramento nos confirma en la FE y perfecciona todas las virtudes y dones recibidos en el Bautismo. Precisamente por esto recibe el nombre de Confirmación.

   El autor del siglo V llamado el Pseudo-Dionisio Aeropagita, escribiendo sobre el Sacramento de la Confirmación, precisa la diferencia entre los bautizados y los confirmados en éstos términos; “A todos llamamos hijos de Dios , incorporados todos a Jesucristo, herederos todos del Paraíso; pero imperfectos los primeros y perfectos los segundos, la Confirmación no solamente nos hace divinos, sino grandísimamente divinos”.
   No es posible que un rosal florezca en el jardín, por buena que sea la planta, si no abonamos la tierra y la regamos adecuadamente ¡No le echemos la culpa al Rosal ¡

CONCLUSIÓN.-

   La Confirmación, tal vez el menos comprendido de los siete Sacramentos, dándonos la plenitud del Espíritu Santo, nos hace adultos en la FE y soldados de Cristo para salvar el mundo por medio del Evangelio.

Bien preparado, bien vivido, rinde magníficos frutos como podemos constatar en tantas y tantas iniciativas laicales en el mundo entero. Dejemos actuar al Espíritu Santo en nuestras almas, dispuestos a dar la vida por Cristo si es necesario.

   “Vuestra confirmación de hoy es vuestro Pentecostés para la vida. Comprobar la gravedad y la grandeza de este Sacramento. ¿Cuál será nuestro estilo de vida en adelante?   El de los Apóstoles a la salida del Cenáculo ¡. El de los cristianos de todo tiempo, enérgicamente fieles a la oración, a la intensificación y al testimonio de la FE, a la fracción del pan eucarístico, al servicio del prójimo y, sobre todo, de los más pobres

   Es claro que un buen católico, vive en intensa vida de Sacramentos y que el mayor bien que podemos alcanzar sobre la tierra, es la GRACIA DE LA COMUNIÓN DIARIA.

Sic.
Fuente :www.laverdadcatolica.org.

GLM.
 


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