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Jorge Donayre Belaunde Padre Nuestro

Tema : PADRE NUESTRO.-
DE : JORGE DONAYRE BELAUNDE.

Aún cuando Lima fue fundada el 18 de Enero de 1535 y enero debería debe ser el mas limeño de los meses del año, ello no ocurre, porque tal prerrogativa, tal privilegio, tal encargo conciernen sobre todo a Octubre. El décimo mes del calendario anual que en el clima debiera ser siquiera anuncio tibio de primavera y es, sin embargo, aún vacilante, de periódicas lloviznas y cielo encapotado, es el mas limeño de los meses del año, porque virtualmente se dedican casi todos sus días a la veneración y el culto del Señor de los Milagros de las Nazarenas.

Porque desde remotas épocas coloniales la ciudad que fundó don Francisco Pizarro sufrió el embate de temblores y terremotos que en muchos casos llegaron a destruir casi íntegramente barrios enteros de la urbe atemorizada, coincidiendo con la salida de la primera procesión se destinó que la sagrada imagen del Santo Cristo de los Milagros, que inicialmente fue pintada en el Mural de Pachacamilla “sirviera para guardia y custodia de esta ciudad para que la defienda de los enemigos visibles e invisibles y de todos y cualesquiera males y trabajos que la puedan afligir”. Por eso desde los primeros años del culto al Señor de los Milagros de las Nazarenas fue erigido primero por voluntad eclesiástica y ya luego por mandato popular: “Patrón de la Ciudad”.

Sale a la luz pública esta antología sobre el Señor de los Milagros... “Padre Nuestro”, cuando este año celebramos 300 años, tres siglos, de la salida a las calles de la primera procesión.

A trescientos años de que la primera pintura réplica a su vez del original que plasmó un iluminado moreno de origen angolés, a tres siglos de una conmovedora historia que cada día se acentúa en la fe de Lima y también ahora por extensión sacrosanta a todo el Perú, la Procesión del Señor de los Milagros de las Nazarenas es la mas hermosa del mundo entero. Y no solo porque la multitud engrosada cada año con el crecimiento paralelo de su población y de su fe, sino porque el entorno de una celebración esencialmente religiosa, Lima y el Perú reúnen en la fiesta en la fiesta morada una serie de acontecimientos diversos que tipifican Octubre y las tres procesiones y que han determinado que este fenómeno inicialmente local, después nacional, se haya convertido en un acontecimiento de trascendencia mundial.

Nada caracteriza tanto a esta ciudad que ayer cargaba en andas al Señor en medio de un acompañamiento de solo 200 fieles y que ahora apiña a millones de seres humanos en torno de la prodigiosa estampa como este Señor de los Milagros de las Nazarenas, que hasta parece que llegara a personificarse para cobrar eternidad en el sublime trance de la crucifixión. El suyo fue, es y será un pueblo en marcha. Una fuerza de la paz y la justicia, del amor y la fe, que sale a acompañarlo a seguirlo, día y noche, para decirle la inmensidad de su lealtad católica. Deseamos fervientemente que este libro sencillo y sincero sirva de homenaje a la fausta celebración de los 300 años de su presencia celestial y terrena en Lima.

LA FE MUEVE ANDAS Y MONTAÑAS...

UNA HISTORIA DIGNA DE CONTARSE.-

En 1962 el R. P. Emiliano Mayoral Pedraza, sacerdote jesuita, domiciliado en la casa misional y parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados en Braña, prologando el libro sobre El Señor de los Milagros del que es autor el R. P. Manuel Mosqueros SJ. Ya fallecido, esbozó uno de los retratos mas bellos y piadosos del Señor de Pachacamilla.

Dice :

“Es un cuadro al óleo de autor anónimo y representa a Jesucristo Crucificado, a la Virgen Santísima de pie, junto a la cruz y a Santa María Magdalena arrodillada a los pies del Señor. Un poco por encima del travesaño vertical de la cruz se dibuja el Espíritu Santo en figura de paloma y mas arriba aparece la imagen de Dios Padre. A uno y otro lado del Señor se ven el Sol y la Luna entre tinieblas. Algunas de las imágenes van discretamente engalanadas con piedras preciosas. Todo el cuadro va forrado en plata maciza y descansa, además, en riquísimo trono de plata y maderas finas.”

Bien sabemos que el lienzo caminante es réplica del mural, pintado en una pared de adobes de los suburbios de Pachacamilla, allá en siglo XVII. Tal vez es parte del portentoso milagro que comprendía todos los anales del culto, la devoción que arraiga, y la fama mundial que suscita, el lecho de que el lienzo y el mural sean de anónima autoría. Se atribuye a los pinceles de dos artistas negros místicos y primitivos. Esta devoción procesional y multitudinaria ha sido y es una respuesta terrena y limeña al periódico embate de terribles terremotos y temblores. Por eso la ciudad que recibió sus dones y amparo lo ungió su Patrono Jurado en 1715. Y también en el curso de los meses, los años y los siglos, los fieles que de El recibieron prodigios y concesiones; los que vieron sanar a sus enfermos, caminar a sus familiares inválidos, iluminar los ojos de los ciegos, recuperar la esperanza perdida, obtener una labor para ganar el pan de cada día, los que hallaron postrera revelación en el borde de la agonía, con más razones de tierra y mansiones, que de cielos y arcanos, se afiliaron sempiternos al culto del moreno Señor de Pachacamilla.

UNA VIEJA HISTORIA.-

En el curso de los siglos que el Señor de los Milagros preside el culto mas acendrado y creciente de Lima, desde que fuera limitada urbe colonial de cincuenta mil vecinos, hasta ahora que la capital se acerca a los seis millones de pobladores, la procesión tradicional de octubre ha sido descrita por narradores e historiadoras, ensalzada por los poetas, cantada por los mas criollos sones. Hay diferencia entre el sinfónico himno oficial, la polka, y el vals devoto y melancólico y el chillante y destemplado coro de las hermanas. “Avancen hermanos”, la exhortación de los fieles se ha hecho símbolo de crecimiento y esplendor. Pero a la vera del Señor, octubre encendió de morado el declinar de sus arreboles, y en día tarde y noche, también en madrugadas el Cristo de la fe y el CRISTO DE LA LITERATURA camina por los barrios. Es el mes de los milagros, los hábitos las novenas y los turrones. Es también el mes de la feria torera del Señor de los Milagros.

LA PRIMERA PROCESIÓN.-

Casi todos los historiadores y tradicionalistas que han escrito la Historia del Señor de los Milagros de las Nazarenas coinciden en que la primera procesión salió del Santuario de las Nazarenas en Octubre de 1687.

Ese año y ese mismo mes un terrible terremoto asoló a la capital virreinal. El primer remezón que afligió a la ciudad se sintió a las cuatro y media de la madrugada, 10 de Octubre de 1687. Y las sacudidas comenzaron a sucederse todo el día. Pero si bien es cierto que la capilla en cuya pared frontal lucía la pintura del Señor, que ya cuidaban las piadosas Madres Carmelitas Descalzas de Nazarenas, permanecía intacta cuando la urbe prácticamente estaba en ruinas. Don Santiago de Antuñano que en hábito de penitente vivía recogido en la proximidad de la ermita, aprovecho la conmoción popular para sacar el lienzo, un trasunto o copia de la imagen, y colocándola en una humilde y pequeña anda invitó a fieles y creyentes a acompañar la primera procesión en torno de las calles próximas a la capilla.

Dice el R. P. Rubén Vargas Ugarte, el mas autorizado biógrafo del Señor de los Milagros: “no sabemos si la procesión duró uno o mas días e ignoramos también el recorrido, pero sí podemos afirmar que a partir del 20 de Octubre de 1687 quedó entablada la costumbre de sacar la efigie del Señor de los Milagros a las calles. En cuanto al lienzo que sacó entonces Antuñano, es mas que probable que fuera distinto del que hoy conocemos y cuyo culto mas bien arranca del terremoto de 1746.

Aunque citan los anales de las memorias del Duque de la Palata que fue memorable aquel año de la “desolación y ruina”, la ciudad pareció haber entrado en la procesión un motivo maravilloso de constante un refuerzo de fe, una luz de radiante esperanza; Dicen los novenarios mas remotos que la procesión del Cristo de los Milagros “como queriendo el cielo de entender, que en la protección de Jesucristo y su Santísima Madre, hallaría la ciudad atemorizada, su único escudo y mejor defensa.

Precisemos que el culto al Señor de los Milagros mucho mas es antigua data que la salida de la primera procesión. Precisemos que la extraordinaria intuición y religiosidad de Santiago de Antuñano, casi el padre y artífice de este culto, su dimensión visionaria, habrían de crear el hábito de la ciudad que crecía y se extendía mas allá de murallas físicas y mentales de la urbe colonial, para decaer siquiera en los años fragorosos de la independencia , iniciación y continuación de la vida republicana, una extraordinaria costumbre sobrenatural. De tal modo que a años de que Lima viera por primera vez en sus calles la imagen taciturna de un Cristo caminante, el acontecimiento creció y se multiplicó tanto que no es exagerado decir ahora en 1986-87 y lo será siempre en el curso de los años. La procesión del Señor de los Milagros afirma su potencia espiritual, reforzada por los millones de seres humanos que le siguen devotamente. Decía un poema viejo : “Pues Oh imagen sagrada/ si así obligaste Lima / Y lágrimas por lágrimas es fuerza que lo pidas:/ Oh llore toda ella / y toda enternecida / adore aquí en tus ojos/ las fuentes de la dicha”.

UN CREDO CAMINANTE

José de Llano Zapata que es un historiador de la época colonial a cuyas fuentes primigenias, siempre acude el R. P. Vargas Ugarte para reforzar sus afirmaciones sobre este culto, sostiene que la primera procesión de 1687 duró cinco días. Y aludiendo al testimonio también valedero del Licenciado Alonso de la Cueva, que fue Cronista principal de la Santa Iglesia en el Perú tiene que cuando la primera la primera procesión había sido sacada a las calles por Antuñano no figuraba en el reverso del lienzo, la sagrada imagen de la Virgen de Nuestra Señora de las Nubes, que sí se mostraba ya en las andas de 1746, ya que fue mandada pintar porque entonces estaba muy delicado de salud el Obispo don Sancho de Andrade y Figueroa, que tenía enorme veneración por esta santa Quiteña. Como la madre María Antonia, que a la sazón era priora del convento provenía del Ecuador, parece que fue ella quien en dicho año hizo colocar el lienzo en la parte posterior del Anda del Señor.

En los primeros años el anda era pequeña y humilde. La Hermandad que fuera fundada por don Santiago de Antuñano, aunque los primeros devotos del Señor fueron Antonio de León y un grupo de vecinos del barrio de Pachacamilla solo constaba con dos cuadrillas. Ahora tiene 20 cuadrillas y la fundación o establecimiento de la última data del 30 de Agosto de 1962 lo cual hace que la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas congregue no menos de cuatro mil hermanos, bien hubiera podido seguir conformando mas cuadrillas, desde hace 25 años, cosa que por razones de carácter técnico referidas al carguío del anda no se hacen y en tal cifra ha quedado establecida su número de cuadrillas.

Se diría que tres elementos son sustantivos para la dirección y organización de este gran culto. En primer lugar la actividad eclesiástica que desde el Palacio Arzobispal de Lima y con la representación de un obispo Auxiliar de Arquidiócesis de Lima en el Directorio imparte todas las ordenanzas que se refieren al culto.; la congregación conventual de las Monjas Descalzas Carmelitas y Nazarenas., quienes se hicieron cargo del Señor desde los años iniciales y cuando aún no había templo levantado del cuidado de la capilla.. Débese precisamente al hábito morado que visten las monjas de esta congregación de clausura, que sea este color, el que ha dado personalidad al culto, a punto tal que algunas personas y fieles suelen también llamar al Señor de los Milagros, el Señor Morado. Dentro de la escala de colores; el morado de las Nazarenas es mas intenso que la flor del Jacaranda y se aproxima más al lila de los alhelís limeños.

Difiere en tonalidades del morado obispo que es medio granate y se muestra sobre todo más nítido en los ornamentos sagrados y en el traje de luces de los toreros.

El hábito morado del hermano cargador, del creyente que comprometió sus mejores promesas, de la morena cuarentona que busca novio, del niñito que se recobró de la parálisis y de todo rogante que acompaña al Señor sea femenino o masculino profundiza en el color distintivo el signo metafísico y religioso de este culto.

En un tercer lugar tiene que considerarse el papel decisivo y preponderante que tiene la hermandad del Señor de los Milagros de las Nazarenas. Esta entidad que en los días de procesión asume un papel realmente protagónico tiene el envidiable compromiso no solo de cargar las andas del Señor, que con el correr del tiempo han pasado a ser simple madera de un armazón muy sofisticada de metales con preponderancia de la plata, sinó que también organiza el recorrido de la procesión y cuida que impere el orden y que todos los tramos asignados a sus cuadrillas cumplan perfecto cometido.

La Hermandad cuando pasa el mes decisivo realiza una ordenada actividad social y de auxilios mutuos. Hay casos que en sus diversas cuadrillas alternan generaciones de abuelos, padres e hijos.

Siendo tema tan antiguo y tan vasto, tan profundamente comprometido con la Historia de Lima y del Perú, es evidente que los anales del Señor de los Milagros, mas se tiene estampas, semblanzas, crónicas maravillosas y muchas informaciones que se publican todos los años con la llegada de Octubre. Pero se carece de historias fundamentales. De obras de gran volumen que puedan ir, capítulo a capítulo, dando una mas documentada versión de los anales del culto; que se remonta a mas de tres siglos atrás. Dos libros son fundamentales por su volumen y contenido. El uno escrito por un sacerdote y el otro por un laico. Nos referimos a “Historia del Santo Cristo de los Milagros” que fuera escrita por el eminente historiador religioso, el R. P. Rubén Vargas Ugarte, ya fallecido, perteneciente a la orden Jesuita. Debe ser el empeño en la investigación y al pulcro estilo académico del R. P. Vargas Ugarte, también brillante autor de sendas biografías de Santa Rosa de Lima y de San Martín de Porres, la plasmación del texto mas completo dedicado al Señor de los Milagros. Por eso en este libro antológico, recogemos significativas páginas de ese texto. Fue inicialmente editado en 1952.

Otro libro fundamentalmente es “Lima y el Mural de Pachacamilla” que ha escrito con brillo y documentación extrema don Raúl Banchero Castellano. Pareciera que la hermandad lo tiene como su texto oficial, tal vez, porque es el que mas incide en los anales de la entidad morada. Consta de cerca de 400 páginas y fue editado en 1972. Otras importantes páginas de libro tan esclarecido se reproducen en este texto.

Otro libro que sin tener las características de un texto vigor+afico o histórico ha logrado reunir cerca de 200 páginas dedicadas al Señor de los Milagros es que ha escrito el literato jesuita RP. Manuel Mosquero Martín. Dice que lo editó cuando la procesión llegaba hasta el distrito de Breña y el era un distinguido sacerdote del templo de los Desamparados de Chacra Colorada. Nos complace incluir en esta edición recordatoria páginas del citado documento.

Decíamos Que la literatura en torno a esta procesión recapitula sobre todo crónicas y semblanzas ejemplares. En tal rumbo “El Señor de los Milagros, Padre Nuestro” presenta extraordinarias crónicas de reputados escritores peruanos. Nos honramos en publicar íntegramente la extraordinaria crónica que sobre : “La procesión tradicional” escribió nada menos que el padre del socialismo peruano José Carlos Mariátegui. En 1|917 era, sin duda alguna, uno de los cronistas mas brillantes de su generación, pese a su corta edad. No debe pensarse que aún el luchador marxista no estaba afiliado a aquella militancia doctrinaria, sino pensar que Mariátegui, hombre extraordinario de su época plasmó en aquella estampa premiada por el Consejo Provincial de Lima, un tiempo de vida, un episodio de actualidad, que aunque hayan transcurrido muchos años de haber sido escrito tiene una vigencia tan perfumada y sutil como la permanencia del mismo incienso en el cielo de la ciudad.

Entregamos también en este libro recordatorio crónicas de José Gálvez, pero sobre todo nos permitimos reproducir las notables estampas que en un libro titulado “Signo e imagen: el Señor de los Milagros”, ha logrado reunir magnífico investigador literario prosador de habilísima pluma y docente universitario don Willy Pinto Gamboa, por un encargo loable y meritísimo del Banco de Crédito del Perú y que se publicó hace muy poco. En esa selección se incluyen temas de don Ricardo García Rosell; del travieso y culto periodista limeño Jorge Miotta, del poeta y literato don Abraham Valdelomar, del siempre vigente ilustre maestro Luis Alberto Sánchez, del escritor limeño Ismael Portal, del poeta José Gálvez, y de los eximios periodistas y literatos don Alfonso Telado, don José Ferrando; don José Diez Canseco, Manuel Solari Swayne y Carlos Ortega.

Concurre al libro que presentamos con la excepcional belleza de sus estampas de la procesión y un texto realmente bello y apasionante el eminente pintor y escritor arequipeño don Teodoro Núñez Ureta. Ha sido nuestro mas sincero propósito presentar los mas diversos relatos e incluir textos de novenas, oraciones, himnos y valses criollos.

Pero nos honra ofrecer un extraordinario material fotográfico y gráfico, que es capaz de mostrar no solo la realidad objetiva del sacro acontecimiento sino que trata de calar con los ojos del sentimiento y las obras de reputados artistas del lente en la verdadera hondura espiritual de la procesión.

Estamos seguros de que esta selección habrá de motivarlos a la oración y recordarles los dones de la promesa y la esperanza.

Contribuye a darle realce antológico al texto que less entregamos, ligar, como es lógico, las celebraciones del mes de Octubre a la Feria Taurina del Señor de los Milagros, que como todos saben, se llevan a cabo en el coso de acho y en corto tiempo ocurrieron en la plaza de Chacra Ríos, a iniciativa del ilustre literato limeño y pertinaz tradicionalista don Manuel Solari Swayne quien brega en el mundo de la crónica taurina con el pseudónimo de Zeñó Manué. Desde el año de 1946 en que se llevan a cabo las corridas de la Feria del Señor de los Milagros, han pasado por las arenas rimenses los mejores toreros del mundo. Bien dice Cavagnaro en un vals muy bello que “ no existe buen torero, si a mi ciudad no vino”. Y en procura del morado Escapulario del Señor de los Milagros, que se ha constituido en un trofeo de categoría mundial, han toreado en acho las figuras mas prominentes de la torería en los últimos cuarenta años.

Nos honramos en insertar del bello libro de Solari Swayne, titulado “Tendido 5; barrera 25” dos reveladores capítulos referentes a la Feria del Señor de los Milagros.

CIRIOS Y OFRENDAS

Lima vive en octubre su mes mas tradicional. Lima ha hecho de esta procesión un testimonio no solo de su invariable confesión católica, sino una fiesta que recoge el sentir de todos los barrios de la ciudad. A algunos antiguos barrios llegaba el Señor para “almorzar” o “dormir”, como si fuera un apóstol de la caridad, un peregrino del amor y la bienaventuranza. Ya el recorrido se acorta por el crecimiento de problemas diversos. Pero habrá un día – Dios lo quiera – que el Señor de los Milagros llegará a un pueblo marginal de la inmensa ciudad. (*) Entonces no subsistirán presuntas preferencias, Y el que todo lo va confiriendo junto al desfile de su imagen, cuando los cirios iluminan mas que las luces de la ciudad, y el variado neón de sus avisos luminosos extenderá más y más la extensión de sus brazos en cruz, Octubre que se hace tan significativo en el color peculiar de las flores y los hábitos, en la dulzura ya abarrotada de los turrones de “Doña Pepa”, en los programas feriales que se escenifican en Acho, trajes de luces lila y plata, escapularios para los diestros mas festejados, ferias anticucheras de carretilleros ambulantes que han suplido las tiendas vivanderas a cielo de cadenetas y quitasueños, de humo ritual de anticuchos y picarones. Octubre en el que como dice un valse criollo Lima se engalana y se viste de morado. Aspiramos a que este libro les suscite todas las mejores remembranzas y promesas de amor y fe dedicados al Señor de los Milagros... Padre Nuestro. Así sea Señor y tal rogamos.
(SIC)

(*) Con anuencia del autor don Jorge Donayre Belaunde, solicitada por este servidor, desde el fondo del alma, debemos decir que su pedido al Señor se cumplió, ya no hubo preferencias; el Domingo 12 de Octubre de 1997 llevamos las Sagradas Andas, al Hospital Dos de Mayo, Cementerio frente al Cristo Yacente, Hospital Hipólito Unanue, San Juan de Dios, Acilo Canevaro, Los Descalzos, Iglesia María de los Ángeles llevando fe, esperanza, Paz, justicia, Solidaridad y Fraternidad.

Estos recorridos extraordinarios fueron con la debida autorización del Arzobispado de Lima a cargo del Cardenal Augusto Vargas Alzamora, el apoyo de las Madres Nazarenas Carmelitas Descalzas y la Hermandad con sus Cargadores, siendo Mayordomo el Hermano Raúl Flores Rodríguez, seguidamente el 13 de Octubre de 1996, en recorrido triunfal por los Conos y Hospitales de la Capital. El Señor lo escuchó y hasta “leyó” su solicitud hermano Jorge Donayre.

  • Fuera del texto y con el debido respeto, de don Jorge Donayre Belaunde. Este modesto escriba, también recopila y transmite a ustedes y como no puede ser de otra manera, como nazareno, en todo su abecedario descrito estamos totalmente de acuerdo, porque mucho de ello, nos hace recordar porque ello es volver a vivir, lo que hemos visto y vivido. Gracias maestro.
    Latina SA: (SIC)

GLM.

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