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DE : JORGE MIOTA
TEMA :
EL SEÑOR DE LOS MILAGROS.-

 

Ninguna advocación mas criolla que esta.

“El Señor de los Milagros”, amo y señor de la más vasta Cofradía, es el símbolo de un viejo culto. Patrón de todas gentes de “color honesto”, en cada festividad lanza por las calles de esta villa colonial sus innumerables devotos con sahumadores de plata, morados hábitos de Nazareno

* alpargatas y cordón blanco.

Podría agregarse que es el patrón de las “chinas” agraciadas de aquellas
*cuarteronas” de ardientes ojos de gacela, que en nuestra étnica nacional ya van extinguiéndose, con todo ese pintoresco atractivo de sus suntuosas   

*mantas de vapor bordado”, sus cinceladas * “pavasy sus pungentes olores de * Agua de Florida y * Cananga del Japón... 

Pero, no nos dejemos llevar del mundanismo, y volvamos a “Nuestro amo y Señor de los Milagros tal como rezan los Turrones de Doña Pepa”.

Nuestro Amo y Señor de los Milagros es, pues, la adoración mas democrática que se conoce en nuestra vida republicana y no obstante de llamarse “Amo y Señor”, su renegrida efigie, circuida por un marco de plata y por millares de devotos, está transportada por “gentes de color”, como pudiera estarlo una real litera del mas grande de los  * Meneliks.

Nada mas pintoresco, mas sugestivo que ese largo e interminable cordón de romeros que invade en estos días las calles de Lima, entre el humo de los inciensos votivos y los alegres pregones de los turroneros.

Deteniéndose a cada paso, regado de flores, humeantes los cirios, es una apoteosis el culto democrático, que exalta el gobierno y sancionan las autoridades.

Nada de distancias sociales... ¡ A los hombres de color hay que dejarles estos días; y congregados en su templo de la Nazarenas, bajo la solemne presidencia de alguna encopetada dama o de un ilustre caballero, en el templo hecho una ascua, cede el copete abolengo ante el Beato San Martín, hermano de leche de Santa Rosa y Santo Toribio. El culto. Como la República, todo lo nivela y es preciso que allí acá y allá y en todos los templos, en todas las calles, pueda traficar libremente el Señor de los Milagros, precedido por una banda de músicos y al centro de una abigarrada masa social.  

Es el Señor pintoresco de las mejores épocas de esta despintada Lima, el Señor Milagroso en el que un chaleco morado de promesa o un hábito de Nazareno, opera mas directamente el milagro de una fervorosa prez.

Aquí y allá álzanse los altares portátiles, penden las sobrecamas bordadas en las puertas de calle, escúchanse la algarabía de los pregones, elévanse los diversos humos de las frituras de las vivanderas y en la gran feria que sustenta este culto popular para refugiarse la tradición de una raza bullanguera.

Esa algarabía y picante chiste del moreno, en el que el cálamocurrente, siempre agudo, es su característica... Las bocas se abren ríen los teclados de nacaradas dentaduras, resuenan felices ocurrencias y las mulatillas, de ojos de adormiladas pestañas, fijan sus albas córneas en el Señor milagroso, que todo lo opera... Y ¡ay ¡ del indevoto; de aquel que por torpe o desafiativa ostentación no se quite el sombrero al pasar el anda.

En este culto si se quiere fanático, en este ferviente adoración hacia el milagros Nazareno, esta encarnada toda una tradición de sentimiento y de raza; el de la igualdad, que aquel manso crucificado preconizase ya en Galilea, mucho antes que Castilla.

Son dos días de procesión solemne; dos días de asueto en que cada cófrade, feliz bajo su hábito de hermandad, adquiere mas inmunidad que un parlamentario bajo el sagrado recinto de la Plaza Bolívar.

Concluyen las procesiones, y se empalma la novena, novena solemne en la que, bajo la misma nave y en la misma pila de agua bendita, se confunden todas las gentes, y se hunden todos los dedos.

A la entrada del templo, en dos alas, los cofrades hacen la guardia, cepillo en mano ostentando unos facsímiles de la gran anda, cirios recubiertos de cera morada y amuletos. Abierto el amplio manparón, aparece el altar centellante entre el crepitar de los cirios; resuenan los cánticos, la orquesta atruena la plazoleta con la potencialidad de las laringes privilegiadas, y coronándolo todo, el incienso de los sahumadores elévase entremezclado a las humanas transpiraciones. 

En medio de este marco fastuoso, en el que parece entreverse la ferviente adoración de alguna remota Saba al Rey de los Tabernáculos, entre este presente de la mirra de Baltasar y el sacramental incienso, ábrase un paréntesis a las conciencias y al jolgorio; resuena la voz tonante del predicador en la misión, gimen los pechos y se encauzan las almas ante la incisión de una saeta contrita, que pende de los corazones al Divino Crucificado como un dardo de penitencia.

Hay en esta mezcla de fervor híbrido no sé qué de evocador, un algo así, como una extraña liturgia a un extraño Señor, a un poderoso rey, acaso de cálidas tierras en las que amarilleasen las palmeras bajo el sol de trópicos de una nueva Libia. ¿ Es el canto de los manumitiados libertos; la prez de un solo ideal la que se eleva y reúne bajo la misma nave a todos, sin distinción de clases ni colores ?.

Y completar esta extraña sugestión, que evoca a la “Virgen Negra”, el Nazareno, renegrido por los cirios, ha adquirido ya la oscura coloración del pigmento africano.

El es el Señor humilde de nuestras razas desheredadas; el Divino Maestro al alcance de todos; el que al sembrar sus parábolas sabe que no han de comprenderlas los espíritus rudimentarios de sus oyentes, pero las siembra, pródigo y bueno... El no es el de la infinita sabiduría; no es el de la suprema bondad, que ofrece como remedio a todos los males la resignación y la muerte.

Es el Señor de los Milagros de Lima, el Cristo ingenuo y sencillo, acostumbrado a traficar entre las muchedumbres; el que cura las enfermedades del cuerpo y aparenta ignorar las del alma, porque los otros las ignoran; el que ama la vida terrenal y deleznable, porque es la única que alcanzan a ver los humildes pupilas de sus discípulos.

Vive, perpetuamente milagroso, en el alma de nuestro pueblo. Vendrá la duda y vendrá la ciencia; pero nada podrá aquella contra la fe inexpugnable de los devotos; y todo lo que ésa realice será obra solo del milagroso Señor de los Milagros.

JORGE MIOTA. Apurímac , 1871 Buenos Aires, 1925.

Cuentista, Cronista. Colaboró en el diario “El Comercio”

Y en las revistas “Prisma”, “Actualidades”, Latina SA.

contemporáneos”. “Cinema” y “El Perú Ilustrado”

(SIC)

NR. Con el perdón del autor permítasenos acotar con definiciones, que afortunadamente alcanzamos a ver, en especial para la juventud, y extranjeros que nos siguen : lo siguiente :

·         COLOR HONESTO.- Piel Morena

·         ALPARGATA.- Zapatilla especie de mocasines de lona y cáñamo de color blanco, que nos contaron que usaban los Cargadores el día 28 de Octubre en la procesión, una especie de vestimenta de gala, porque se vestía terno negro, camisa  blanca y terno y corbata negra.

·         CUARTERONAS.- Nacidas en América, de español y mestiza o al contrario

·         MANTAS DE VAPOR.- Una manta negra de tela muy delgada y fina de color negro, una especie de tul Indú, muy especial, que si mal no recordamos solo se vendía en las famosas tiendas del Jirón de la Unión La Grand Boon Marché o Abusada; ésta, que cubría desde la cabeza hasta casi las rodillas, cruzando los hombros hasta bajo de la cintura y se sujetaban con alfileres de cabeza negra (especiales) era todo casi un ritual observar cuando se la colocaban, eran lucidas por damas mayores.

·         PAVAS.-  O sahumadores de plata o plaqué finamente elaborados, a cual mas bello, que usan las Hermanas Sahumadoras.

·         AGUA FLORIDA .-

Famosa en todo el mundo por casi dos siglos, es por su efectividad para múltiples propósitos, necesidades diarias y aplicaciones, se señalan  18, les ponemos las principales :

- Para los pies cansados con sensación ardiente, calmante y restaurador
- Para el cuidado de la pie, suaves masajes y quitar maquillaje
- Para los resfríos, fiebres y dolores de cabeza en estrès
- Relajar los músculos después de una rutina de ejercicios
- Como loción astringente.

AGUA DE CANANGA.-
Delicioso aroma floral vienen siendo usada por muchos años en rituales y ceremonias de limpieza, florecimiento y armonización energética de personas, casas y locales, y es que su poderoso aroma a base de flores nos conecta con la armonía, felicidad mientras va limpiando las energías negativas.

Es también muy utilizadas por los chamanes para sus “baños de florecimiento”, pasar el huevo etc. etc.

AGUA DE MANILA.-
Preparado de agua tibia con manzanilla y limón para el lavado de manos al término de ingerir alimentos. En Palacio se servía en una taza de plata con dos orejas , plato al fondo y servilleta de lino con pliegues para secado de manos.

LA VIRGEN NEGRA.-
Se venera en festividad en la Ciudad de Cañete a 148 Km. de la ciudad de Lima, muy ligada y venerada a la raza Afro Peruana

MENELIK´S .- Reinado Etiope, Raza Negra.


GLM..

 

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LA PUNTUALIDAD.-

Como siempre andando a la búsqueda de temas importantes u /o sugestivos para ofrecerles, y encontramos éste,  que estamos seguros que indiscutiblemente es muy interesantes y definitivamente es algo vital para el mejor desarrollo en nuestras vidas.

Puntualidad es simplemente la acción de cumplir una obligación cualquiera a la hora o fecha debida, es decir, exactamente a la hora o fecha establecida, ordenada o pactada.

Lo que interesa en materia de puntualidad nos es la puntualidad ocasional en esta o aquella obligación , sino la puntualidad como sistema, como norma de vida, como hábito firme y seguro y, por lo mismo, capaz de servir de base para predecir el futuro inmediato y tomar decisiones.

Dentro y fuera del trabajo, dentro y fuera del hogar, directa o indirectamente, poco o mucho, tarde o temprano, todos somos esclavos de la puntualidad de los demás.

Por consiguiente, así como tenemos derecho a exigir puntualidad, así también tenemos la obligación de ser puntuales.

Nuestra puntualidad es necesaria para el bienestar de los demás, así como la puntualidad de los demás es necesaria para nuestro propio bienestar

No somos islas, somos partes de sistemas, somos interdependientes.

La clase mas elemental y común de la puntualidad consiste en no incurrir ni en tardanzas ni en inasistencias.

Su exigencia deriva directamente de la disciplina a que por necesidad vital debe estar sujeta toda organización.

Esta puntualidad es tan importante en la vida moderna que su falta, equivale ni más ni menos a una suerte de invalidez moral, pues, salvo excepciones rarísimas, es impedimento decisivo para mantener cualquier puesto de trabajo.

En la economía moderna interesa también en forma vital la puntualidad referida a las fechas de terminación o entrega de trabajo.

En primer lugar tenemos las fechas (u horas) de terminación  del trabajo dentro de la empresa, del trabajo concreto y específico de cada puesto y cada sección.

Si en esta clase de puntualidad se traba la acción de los demás y automáticamente suben los costos porque las remuneraciones y los gastos generales no dejan de correr durante los tiempos muertos ocasionados por cualquier incumplimient0o que impide seguir adelante.  

En segundo lugar, tenemos las fechas de entrega que nacen de la gran diversidad de contratos cuya celebración es exigida a diario por las actividades de producción comercio y servicios.

Se trate de contratos simples y comunes (colocar por teléfono un pedido de rutina, por ejemplo) o de contratos de suma importancia (grandes proyectos de construcción o fabricación) es obvio que la falta de puntualidad en las fechas de entrega puede producir toda una cadena de victimas,

En tercer lugar tenemos las horas de partida y llegada de los servicios de transporte público, las horas de inicio de los espectáculos públicos y las atención al público en todo género de establecimiento y oficinas.

¿ Quien puede decir que la falta de puntualidad en estos casos no es causa directa de malestar personal y social al mas alto grado ?.

Es en esta clase puntualidad donde mas se puede apreciar el grado de civilización y cultura de un pueblo.

En todo lo que sea fechas de entrega debe observarse la mas absoluta honradez.

Jamás se debe mentir y mucho menos incurrir en la mentira reiterada que por todo lo dañina que es, debería considerarse delito.

Debemos también prestar atención cuidadosa a la puntualidad en las obligaciones aplazables a voluntad, es decir, esas obligaciones que posponemos una y mil veces “para mañana”, “para la próxima semana”, “para el próximo mes”, “ para uno de estos días”, “para apenas tenga tiempo”, “para mas adelante”, etc. etc.

La verdad es que en muchos o muchísimos casos los cumplimos tarde, mal o nunca y, por ende, con el consiguiente perjuicio causado a otros o sufrido por nosotros mismos.

Unos más, otros menos, todos fallamos en esta clase especial de puntualidad, que  en el fondo no es sino falta de coraje para disciplinar la vida entera. Tengamos muy en cuenta que esta puntualidad evita que lo leve se convierta en grave; lo remediable a tiempo, en absolutamente irremediable; y lo meramente probable en daño irreversible.

Esta demás decir, porque todos los sabemos muy bien, que la puntualidad en las operaciones de crédito es tan importante que un historial ejemplar de cumplimiento constituye en realidad una de las posesiones más valiosas en el mundo moderno.

Como dice una conocida máxima, el honrado y puntual es dueño de la bolsa ajena.
En la sociedad moderna no hay quien no deba puntualidad al estado en viortud de  normas legales que prescriben plazos para presentar documentos (generalmente declaraciones ) y pagar determinadas sumas (generalmente tributos),

La única norma que se debe seguir al respeto es cumplir con la máxima puntualidad estas obligaciones.

La puntualidad considerada como hábito firme y seguro no es producto de la casualidad sino de la buena administración del total del tiempo disponible; nada mas que veinticuatro horas al día.

Administrar bien el tiempo significa distribuir estas únicas y preciosas veinticuatro horas de modo que alcancen honradamente para el trabajo y las demás necesidades propias de la vida humana.

Al decir Smiles, la puntualidad es cortesía de los reyes, debe ser caballeros y necesidad de hombres de negocios. Mas que mera formalidad o rutina, es actitud moral que nace de los hondo de la conciencia honrada, costumbre noble generada por un sentido auténtico de responsabilidad social, fragua de hombres y mujeres de palabra y valla efectiva de pereza y la informalidad.

Mas allá de minutos, horas y días se trate de un solo individuo o de todo un pueblo es reflejo fiel del grado de civilización y cultura.

A la luz de lo que es y significa la puntualidad, no nos hace bien en honor alguno nuestra tan preferencia por la “hora peruana” y el cumplimiento de las obligaciones siempre a último minuto.

Abandonemos del todo estas costumbres tan feas y nocivas y convirtamos a la puntualidad en distintivo nacional de legítimo orgullo,

Que se conozca y precie por el amor fanático a la puntualidad.

Que el culto a la hora matemáticamente exacta sea hábito firme y seguro de la niñez a la ancianidad.

En suma arraigada: hagamos del Perú un país de gentes ejemplarmente cumplidas.

Hace rato que tenemos pendiente una urgentísima cita con el desarrollo económico de nuestro país y con la felicidad de todo nuestro pueblo.

No la aplacemos mas tiempo.

Seamos puntuales con la patria y para esto, seamos ejemplarmente puntuales en todas y cada una de nuestras obligaciones.
SIC.

* Uno de los diez preceptos del decálogo del desarrollo.

N. R:   Tampoco es exagerar, no, hay que recordar que :
            “La hora es la hora...” y que a comer y a misa... una sola vez se avisa.”.” Y    
           el que no llega puntual a  la muerte de su padre... no tiene herencia...”

“ La búsqueda humana mas importante es la de esforzarse por la    
   moralidad de nuestra acción. Nuestro equilibrio interno y el de la    
   existencia depende  de eso. Solo la moralidad en nuestras acciones
   puede dar  belleza y dignidad a la vida. Hacer de eso una fuerza viva   
   y consciente  es, tal vez, la tarea principal de la educación.”

Albert Einstein

GLM.

 

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DE : CARLOS ORTEGA 
TEMA :
CIRIOS, TURRON Y PENITENCIA.-

Lima, un día de octubre, de cualquier año, podríamos decir de cualquier siglo siempre que no retrocedamos mas allá del siglo XV, color morad, ambiente de milagro, boato de milagro, fe de milagro, olores de milagro, (sahumerios, y otros), multitud de milagro, (ya las quisiera cualquier político para un día de fiesta); y sobre las andas (no se cuantas toneladas sostenidas por milagro), el Señor de los Milagros. Nunca Lima es mas Lima como entonces.

Se le ve alma a la ciudad. Tiene color morado, camina de rodillas, se mortifica, ora contrita, canta desgarrada, implora, llora; se arrepiente de sus pecados, come turrón. Al año siguiente vuelve a arrepentirse, se mortifica, ora canta, implora, llora, turrón, etc. etc.. Es la fe del pueblo, increíble, inagotable.
   
Tantaram, tatam, tantaram tatam,, Avanza la multitud, la música condiciona el estado de ánimo, lo impregna de una especie de angustia indefinible y sobre un mar morado que parece hervir y exhalar vapores (humo y sahumerios) como una oceánica fuente termal, marcha triunfal el Señor de los Milagros.
   
Sucede siempre: una semana antes los periodistas de Trujillo han trasmitido una noticia fabulosa.: Siete modestos obreros de la Hacienda tal, de Catacaos, Piura, es decir a mas de 1,000 kilómetros de Lima) pasaron por esa ciudad, rumbo a la capital en un viaje a pié iniciado hace una semana.
   
Esta es una demostración de penitente humildad.

Llevan consigo una ofrenda de oro valorizada en varios miles. Esta es una muestra de piadosa generosidad. Uno de los obreros penitentes sufrió una grave infección en el pié izquierdo pero continúa su valiente y voluntario calvario. Esta es una prueba de valor irreductible.
 
Lima no se queda atrás. Avancen hermanos... y la multitud se mueve, como una mancha inmensa. Tras la imagen dos hileras de hermanos con hábito y brazaletes forman una columna que preserva un espacio libre. Por el discurso los máximos exponentes de la fe, los héroes de la cristiandad, los que recogen sobre sus carnes todo el dolor del género humano; hombres y mujeres caminan descalzos, de rodillas sobre el pavimento lacerante; sangran sudan, lloran. Hay quienes se desmayan. Los camarógrafos de la televisión registran escenas de mujeres que levantan los brazos hacia la imagen y caen por tierra.

A la orilla del mar humano, junto a las vivanderas, la gente come anticuchos, saborea el turrón de Doña Pepa, se vocean levemente, irreverentemente, noticias de los diarios de la tarde: devaluación, bombardeos en Vietnam, nueva crisis en el Medio Oriente,. Pequeñas cosas frente a la enorme fe de la multitud que avanza solemne.

Desde los balcones se arrojan flores; desde la calle ascienden incienso, humo de anticuchos. Arriba las gentes que tienen balcón o un pariente, o un amigo con balcón se apretujan familiarmente, amigablemente. Abajo el ajustón es multitudinario anónimo; grato o ingrato pero inevitable. En las esquinas la cosa llega a su clímax; gritos, oiga qué le pasa, atrevido, mi cartera, ay mi cartera, ese zambo, agarren a ese zambo, sshhh, avancen hermanos, tantaram tatatatam.       

Artículo periodístico a propósito de la procesión: “Y como todos los años decenas de miles de seres humanos se agolpan en una masa compacta sin puerta de entrada o salida... Los robos abundan y los rapaces, en su bárbara devoción, creen que pueden cometer un sacrilegio que el Cristo bondadoso perdona de todo corazón porque todos tienen que vivir, los que tienen todo o los que no tienen nada; aquellos de sus bienes éstos de los bienes de los demás... (sic) Hermosos conceptos, enternecedora mezcla de piedad cristiana y sensibilidad social.     

Las andas se detienen; rostros morenos, cholos, blancos muestran sus huellas de la fatiga, los hombres adoloridos descansan unos minutos, hay algunos desvanecimientos, a veces la gente es más débil de lo que se supone. un recitador, desde el balcón de una institución oficial, declama unos versos.
   
La gente lo reconoce es un actor de telenovela... El collar de lágrimas pero, ahora ya no es Alberto Limonta, sino un piadoso hermano del Señor de los Milagros y ya no se trata de collares sino de rosario, de rosarios poéticos, más, igual, provocan lágrimas. Miles de Mamá Dolores sueltan el llanto emocionadas hasta la médula. Tres campanas y las andan vuelven a elevarse y la procesión prosigue.
   
Un grupo de chicas se queja de algo a un policía, un hombre se aleja raudamente. Las chicas ataviadas con el hábito morado, insisten en sus quejas, el cordón blanco es mas largo que la minifalda, el policía les recuerda algo que salió en los diarios; “Cardenal condena moda en el hábito del Señor de los Milagros” y la nota consignaba textualmente acápites de la pastoral: “ si bien es muy laudable llevar el tradicional hábito morado en homenaje al Señor de los Milagros, debemos recalcar que tal práctica debe ser representación de un auténtico espíritu de penitencia y piedad, y que esos hábitos antes de estar rígidos por las normas de la moda deben conformarse no solo a las exigencias de la moral cristiana, sino estar acompañados de voluntarias prácticas de mortificación” Las chicas se alejan mortificadas.
   
Dentro del espacio libre resguardado por los miembros oficiales de la Hermandad del Señor de los Milagros, hay gente que se mortifica de verdad... Un hombre macilento, de agónica apariencia carga una pesada cruz, una mujer lleva en lugar del habitual (nunca mejor empleada la palabra cordón) una gruesa cadena sumamente ajustada. Émula de Santa Rosa de Lima, mira la sagrada imagen y, arrobada, no cesa de suspirar. Junto a ella marcha en silla de ruedas, con muletas o sostenidos por familiares piadosos un vasto grupo de lisiados, con rostros compungidos musitando oraciones o elevando cánticos. Tras ellos, otros penitentes caminan descalzos y sangrantes, heridos tal vez por el mal estado de las pistas de Lima (Municipalidad, Cosal, etc ) y mientras la guardia de la Hermandad del Señor de los Milagros cuida que nadie perturbe a los penitentes que se hieren voluntariamente los pies, diez mil personas atrás, varios carros ambulancias y miembros de la Cruz Roja cuidan de los que se hieren, se desmayan o son aplastados sin querer.    
   
Alguien perifonea: “ A la madre del niñito Eduardito (el niño no recuerdo o no saber su apellido) de rostro moreno (hay miles de niñitos con rostro moreno) de unos cinco años de edad (hay miles) con hábito de color morado ( ni hablar una aguja en un pajar o cualquiera de esa cosas) se le pide se apersone a la comisaría tal para reclamar... bueno, para recoger a su hijo. Atención, atención señora Adelaida que perdió a su hijito Eduardito, etc. etc.

Es decir cientos de Adelaidas, cientos de mamás que han perdido a su hijito... es un lío. La procesión es así; todo se cuenta por cientos o miles.
   
Después del paso del mar humano (siempre se repite esta frase en los diarios) las calles parecen haber sufrido el pase de un tifón, de un terremoto a nivel carretillas, de fogones anticucheros, de puestos de turrón, un verdadero terremoto.
   
Fue precisamente un terremoto (asociación de ideas) el de 1655, aquello que contribuyó como nada al nacimiento de la tradición del Señor de los Milagros. Años antes, seguramente no midió en sueños siquiera lo importante de su obra un negro., esclavo de Angola, que fugó de las galeras y pintó en un muro de un solar de Pachacamilla la imagen de Cristo Crucificado.
   
En fin, la historia es bastante conocida. De pintura naturalmente fue hecha en una pared; ya lo dije, que sobrevivió el terremoto como único vestigio de lo que fue una casa, cuyos muros, salvo el de la imagen, se hicieron polvo.

En fin la historia es bastante conocida. Después hubo muchos milagros, los hay aún. La procesión misma es una suerte de milagro limeño anual. Todo esto trae el recuerdo de otro Cristo, otra pintura, otro fresco que sobrevivió a una destrucción; la de la Penitenciaría de Lima. Lo pintó un preso y al desaparecer la cárcel hubo gente que impidió la destrucción de la imagen. Se comenzó a hablar de milagros, hubo muchos que suponían que la pintura surgió por una suerte de generación espontánea. “El Cristo del Penal” fue el nombre que le dieron. Se organizaron hermandades, cuadrillas de vigilancia nocturna para evitar que el muro fuese derribado, etc.
   
En un viaje periodístico, yo ubiqué en Iquitos el autor de la pintura. Un hombre sencillo. Dijo que había copiado la imagen, con simple pintura de agua, de una estampita que le regaló un sacerdote que era su confesor. Se acabó la leyenda de mieses.
   
Muchos se alegraron, no era posible que se inventara una leyenda que compitiera con una verdadera tradición como la del Señor de los Milagros. La multitudinaria manifestación de fe es una prueba de ello.
   
La Santa Imagen se había detenido frente a un balcón del Palacio de Pizarro para recibir el saludo del Presidente de la República. Los diarios al día siguiente: “ Con el rostro cansado, el señor Presidente ( que acaba de regresar de un viaje a Puerto Maldonado) rindió, a pesar de su evidente fatiga, un fervoroso homenaje al paso de la venerada imagen. De rodillas oró en silencio”.
   
Formidable, la fe de un pueblo encarnada en la humildad de todo un presidente que se inclina de rodillas ante la imagen pintada por un pobre esclavo de Angola, y reza por este pueblo suyo agobiado por los problemas del subdesarrollo, por las dificultados de su azarosa vida económica, por la amenaza (lo era todavía) de devaluación.
   
Tal vez si la interpretación mas elocuente del profundo significado de la multitudinaria muestra de fe, de cristiandad de humildad de nuestro pueblo la dio un periodista norteamericano, representante de una cadena de televisión de los Estados Unidos: “Es un pueblo que llora a sus muertos( nota publicada el 19 de Octubre de 1966) el que acompaña este año al Señor de los Milagros, implorando la protección del cielo con una fe religiosa que conmueve profundamente y nos hace pensar que es precisamente en esa unción profundamente y nos hace pensar que es precisamente en esa unción profundamente espiritual de la que el pueblo peruano da el ejemplo; en ese callado valor con el que afronta su tragedia, volviendo los ojos al Redentor, donde reside la fuerza indestructible de nuestra civilización occidental”.

Carlos Ortega.- Ayacucho, 1938. Periodista. Ha colaborado en “El Comercio Gráfico” y en el semanario “Oiga”. Latina SA.

SIC

GLM

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VALORES HUMANOS.-

Hermano, amigo nuestro, al hacerles llegar este trabajo y tratado temas importantes del quehacer nazareno nos referimos siempre a todo con términos muy fraternos, como Hermandad, Amor, Familia, Disciplina, responsabilidad etc. etc. que todas ellas tienen mucho que ver y hacer con nuestro vivir.

Por ejemplo : el Estatuto de la Hermandad aprobado y quien le da su conformidad es nuestro Arzobispo de Lima y Primado del Perú Juan Luis Cardenal Cipriani Thorne, en su artículo 4° nos dice :

        “FOMENTAR EN LOS HERMANOS EL DESEO DE VIVIR
         LA SANTIDAD EN TORNO A UNA ESPIRITUALIDAD QUE
         PARTE DE LA VENERACIÓN AL SEÑOR DE LOS MILAGROS,   
         PROPICIANDO TODAS LAS ACCIONES ESPIRITUALES
         QUE LLEVEN A ESE FIN”

       

Bien, ello nos hace investigar, pensar para plasmar en este escrito, un tema que lleva profunda meditación, y es el de los Valores Humanos, dándole inicio con las sabias palabras de un genio que dijo :

      “La búsqueda humana mas importante es la de esforzarse
        por la moralidad de nuestra acción. Nuestro equilibrio interno
        y el de la existencia depende de eso. Solo la moralidad
       de nuestras acciones puede dar belleza y dignidad a la vida.
       Hacer de eso una fuerza viva y consciente es, tal vez, la tarea
        principal de la educación.”

                                                                    
   Albert Einstein

Consideramos valor a aquellas cualidades o características de los objetos de las acciones o de las instituciones atribuidas y preferidas, seleccionadas o elegidas de manera libre, consciente, que sirvan al individuo para orientar sus comportamientos y acciones en la satisfacción de determinadas necesidades.

Por su configuración mental y espiritual, el hombre no vive en un mundo sumergido en cosas materiales, sino en un ambiente de valores, símbolos y señales. Ante eso, es necesaria una exacta comprensión de los valores.

En sentido humanista se entiende por valor lo que hace que un hombre sea tal sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valor se refiere a una excelencia o a una perfección. Hablar de valores humanos significa aceptar al hombre como el supremo valor entre todas las realidades humanas, y que no debe supeditarse a ningún otro valor terrenal, dinero, estado o ideología.

La sociedad exige un comportamiento digno en todos los que participan en ella, pero cada persona se convierte en un promotor de valores, por la manera en que vive y se conduce. Desde un punto de vista socio-educativo, los valores son considerados referentes, pautas o abstracciones que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona. Los valores son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y cada grupo social.

Max Scheler presenta entre otras la siguiente escala de valores :
   a).- Espirituales
   b).- Religiosos

Es necesaria una educación en donde los seres humanos vean plasmados esos propósitos, que los recreen, los hagan suyos y los pongan en práctica, para su beneficio y el de la sociedad en la que viven y que sirvan como reserva moral y espiritual de la condición humana. La vivencia de los valores hace sólido el carácter y se refleja la conducta, como conquista espiritual de la personalidad.

Los valores que no pueden dejarse de lado en este nivel de educación deben ser plasmados de una forma explícita y no implícita, no desde las sombras sino de la realidad misma de los seres en donde no deben dejarse de lado valores fundamentales.

Existe una demanda real de educación en Valores Humanos por parte de quien debe impartirlos, docentes, padres de familia, dirigentes, etc. y más aún de la sociedad misma que si no es atendida, las próximas generaciones sufrirán las consecuencias.

Vemos entonces que es justo y necesario que exista un espacio en el cual los seres humanos, lógicamente mas los que nos decimos hermanos, ahora debemos recordar los siguientes valores esenciales y los llevemos legítimamente a la práctica.

AMOR.-  Como sentimiento fundamental donde se ampara el sentido de la vida, capaz de darlo y recibirlo de una forma responsable.

LIBERTAD.- Para no confundir su abuso, saber explicar sus límites y sobre todo apuntar a la idea de que el conocimiento nos da este valor, de modo que la verdadera libertad la da el conocimiento aplicado en todas las esferas de la vida de la persona.

BONDAD.- Para lograr una persona íntegra que realice sus actos desde el bien y sepa dar y darse sin temor a verse defraudado, transmitiendo aliento y entusiasmo a quienes lo rodean. Por todo ello y mas, demostrar que la educación secular y la espiritual son complementarias. La Educación Espiritual no es adoctrinamiento o catequesis, pues corresponde al deseo esencial del ser humano de experimentar lo sagrado sin dar prioridad a ninguna forma de culto o religión.

DECENCIA.- Hace consciente al hombre de la propia dignidad humana, por el cual guardará los sentidos, la imaginación y el propio cuerpo, de exponerlos a la morbosidad y al uso indebido de la sexualidad. 

MORAL.- Tema sumamente importante del que siempre se tiene que tener presente en todos los actos de la vida. La Moral, apareció al formarse la Sociedad Humana, antes que surgieran el Estado y el Derecho, ha recorrido un largo camino histórico en su desarrollo, cambiando el hombre y la sociedad con el transcurrir del tiempo, por ello se dice “el hombre nace bueno, la sociedad es la que lo corrompe”.
La conducta objetivamente buena y justa es moral, la mala conducta es inmoral, sin embargo, las personas pueden caer en error tomando lo bueno y lo malo y viceversa, por esto la moral no incluye una valoración.

SACRIFICIO.- Mediante el esfuerzo extra para alcanzar una meta para su beneficio, sus propósitos y la satisfacción de sus ideales.
También para el servicio de los demás dentro de una sociedad que lo ampara y espera lo mejor de él.

CONSEJO.- Lograr que la persona no solo valore el esfuerzo para su provecho sino prepararlo para que sepa transmitir los valores aprendidos desde el ejemplo como también mediante la palabra acertada y expresada en el momento justo, logrando así un cambio favorable en la vida de quienes lo rodean.

RESPOSABILIDAD.- Como valor fundamental por el cual el ser humano tendrá la posibilidad de hacer uso del resto de los valores.

COMPRENSIÓN.- Mediante la cual la persona pude sentir que entra en un estado de alivio de tranquilidad y de paz interior.

OBEDIENCIA.- Como una actitud responsable de colaboración y participación, importante para las buenas relacione, la convivencia y el trabajo productivo.

AUTOESTIMA.- Lograr que las personas tengan un conocimiento profundo de si mismo y puedan tener la plena seguridad de sus capacidades para sacar adelante todo aquello que se ha confiado.

SUPERACION.- Don de la persona sepa traspasar los límites del conformismo, logrando desde la auto motivación, el esfuerzo, planeamiento y el trabajo continuo, acciones reales que lo ayuden ver los frutos de su dedicación, quedando simplemente latente la posibilidad de seguir mejorándolos.

PUNTUALIDAD.- Valor con el cual podrá lograr que se adquiera el hábito de estar a tiempo en el lugar adecuado.

AUTODOMINIO.- Este valor ayudará al hombre a controlar los impulsos de su carácter y la tendencia a la comodidad mediante la voluntad. Lo estimulará a afrontar con serenidad los contratiempos y a tener paciencia y comprensión en las relaciones personales.

PULCRITUD.- Le permitirá ser mas ordenado y brindará para los demás una sensación de bienestar, pero sobre todo buen ejemplo.

SENSIBILIDAD.- Donde los jóvenes despierten a la realidad, descubriendo todo aquello que afecta en mayor o menor grado de desarrollo personal, familiar, institucional y social.

DOCILIDAD.- Como el valor que los haga conscientes de la necesidad de recibir dirección y ayuda en todos los aspectos de nuestra vida, fundada en la tolerancia y el respeto.

APRENDER.- Que sepan recrear ciertas capacidades que los ayude a descubrir la importancia de adquirir conocimientos fuertes a través del estudio y la reflexión de las experiencias cotidianas.

OBJETIVIDAD.- Por medio del cual la persona podrá ver el mundo como es, tener su propia concepción del mismo y no como los demás quieren que sea. Enfrentando con herramientas útiles el bombardeo mediático e informático de la realidad en que viven.

PATRIOTISMO.- Como el valor que le represente a la persona la capacidad de vivir plenamente su compromiso como ciudadano y fomentar el respeto que debemos a nuestra nación.

COMPROMISO.- Plasmar este valor en la persona con el fin de que puedan ir mas allá del simple cumplir con una obligación porque también se debe poner en juego la capacidad de para sacar adelante todo aquello que se le ha confiado.

CONFIANZA.- En sí mismo, en sus compañeros, el maestro y en las demás personas que lo rodean.


GLM.

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