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El matrimonio cristiano

“Por eso deja el hombre a su padre y a su madre
Y se une a su mujer, y se hacen una sola carne”
(Génesis 2,4)

Padre, hablemos sobre el matrimonio. Hay quienes dicen que el matrimonio debe durar lo que dura el amor.

En primer lugar, conviene señalar las dos propiedades del matrimonio cristiano; la unidad y la indisolubilidad. Dios ha querido el matrimonio, desde la creación del mundo como “uno” e “indisoluble”.

La unidad del matrimonio significa que la comunión se da entre hombre y una mujer y nadie más; es decir, no se admiten “terceras personas”. Y la indisolubilidad significa que esta unión no se puede separar sino es con la muerte. Esta la voluntad sabia de Dios sobre el matrimonio: “uno con una para siempre, hasta que la muerte los separe”. Cuando los novios se casan tienen que tenerlo muy claro: el matrimonio dura no lo que ellos establecen sino hasta que la muerte los separe. Y si no lo tienen claro no podrían recibir el sacramento.

Ahora bien, para cumplir la voluntad de Dios sobre el matrimonio (la unidad y la indisolubilidad) los esposos deben esforzarse cada día en crecer en el servicio, la entrega, el diálogo etc. Si los esposos viven cada día su vocación matrimonial abriéndose a la gracia de Dios, nunca se les va a ocurrir decir “hasta aquí nomás”; al contrario se entregarán cada día con mas amor.

Sin embargo, a muchas personas, inclusive cristianas, les es difícil alcanzar ese ideal dado por Dios.

Es cierto. Debido al pecado original, el matrimonio también sufrió sus consecuencias, una de ellas fue la confusión entre tendencias espirituales y carnales, que repercutió gravemente en todos los aspectos de la vida, tanto individual como social, extendiendo el daño de este pecado a las relaciones matrimoniales. Así, la natural atracción entre las personas de distinto sexo, se volvió desordenada, aparecieron múltiples desviaciones del instinto sexual, el concubinato, la poligamia, la infidelidad matrimonial, los divorcios, etc.

Pero, el ideal de las relaciones matrimoniales aún no está perdido. El pueblo de Israel se preocupó por cumplir con su genuino sentido. Entre los hebreos un matrimonio feliz era considerado una bendición divina: “Una mujer completa, ¿quién la encontrará? Es mucho mas valiosa que las perlas “Engañosa es la gracia, vana la hermosura; la mujer que teme al Señor, esa será alabada” Proverbios 31,10,30) Y al llegar la plenitud de los tiempo, Nuestro Señor Jesucristo elevó el matrimonio a la dignidad de “sacramento”, de tal modo que la unión que la unión matrimonial entre cristianos es siempre una “realidad sagrada” que significa la unión entre Cristo y su Iglesia (Efesios 5,32) Desde Cristo, el matrimonio es receptor de la gracia divina y es posible vivir a cabalidad sus exigencias.

¿Cómo se puede conseguir la felicidad matrimonial?

Es muy importante que los novios lleguen al matrimonio con la suficiente madurez psicológica y espiritual. Es decir, los novios deben tener clara conciencia que sus diferencias (ya sean físicas, morales y espirituales) están orientadas a la unión matrimonial y al desarrollo de la vida familiar. La armonía de la pareja humana y de la sociedad depende de la manera que son vividas entre los sexos la complementariedad, la necesidad y el apoyo mutuos. Otro signo de madurez de la pareja humana es el dominio de si mismo, por el cual se controlan las pasiones y obtiene la paz, que prepara a cada uno al don de sí mismo en el matrimonio.

Junto a estos aspectos, no podemos olvidarnos de la primacía de la gracia. Esto nos lleva a decir van a recibir un sacramento y con ello la gracia para cumplir con los fines del mismo; esto les debe llevar a vivir juntos su fe; orar juntos, frecuentar los sacramentos, acudir a la Virgen.

¿Cuando uno comienza a prepararse para el matrimonio?

Uno se prepara para el matrimonio desde pequeño. Evidentemente, la primera preparación corresponde a la familia, que es lugar en cual los hijos, al amparo y amor de sus padres, asumen sus diferencias propias de su sexo, y aprenden que esas diferencias físicas, morales y espirituales del hombre y de la mujer, están orientadas a una complementariedad de personas, donde cada uno aporta lo que es propio para la convivencia humana. Posteriormente, dentro de la comunidad humana; colegio, clubes, parroquias, etc. prosigue otro tipo de preparación, pues en esas actividades nos desarrollamos según nuestra identidad sexual, y nos damos cuenta del aporte que brinda el hombre y la mujer.

¿El noviazgo es también una preparación al matrimonio?

Así debe entenderse. El amor entre los novios comienza con un sentimiento de simpatía y atracción mutua que aún no alcanza el grado de un amor profundo y verdadero. Este amor precisa de un acercamiento espiritual, sensibilidad, perseverancia y habitualmente heroísmo. Quienes desean casarse deben preocuparse que su atracción mutua se complemente con un acercamiento espiritual continuo. Para facilitar este acercamiento es necesaria la armonía espiritual, una interacción continua, la sinceridad, la oración en común y la práctica religiosa. Sin cercanía espiritual, el amor físico no basta para un matrimonio feliz.

EL MATRIMONIO CRISTIANO

¿El amor?

La parte mas importante en la unión de la pareja humana es el amor. Este amor que se comienza a definir en el noviazgo, es un sentimiento muy delicado y vulnerable, que se debe afianzar evitando todo aquello que pueda herir los sentimientos del otro; palabras hirientes, groserías, costumbres desagradables, tozudez, egoísmo. También resolviendo los inevitables problemas de la vida, que cada uno por su lado trae a su relación, con humildad, paciencia, perdonando las mutuas ofensas, teniendo fe en la fuerza de la bondad. Ya desde el noviazgo cada uno de los novios debe decir al otro: no busco mi felicidad sino la tuya, pues el objetivo es construir con el futuro cónyuge una íntima comunión de vida y amor que los haga verdaderamente felices.

¿Que nos enseña la fe cristiana sobre el matrimonio?

Jesucristo con su Evangelio iluminò tambièn la realidad matrimonial señalando su unidad e indisolubilidad. Cuando unos fariseos le preguntaron se era lìcito el divorcio (Mateo 19,1-15 Jesús les respondió recordándoles lo escrito en libro del Génesis (1,27) donde se enseña que Dios creó al hombre y a la mujer, para que al unirse en matrimonio, ya no sean “dos sino una sola carne”. A esta afirmación añade diciendo: “que lo que Dios une, que no lo separe el hombre”. Sin embargo ante la incredulidad de sus oyentes que se escudaban en Moisés, no duda en reiterar: “Yo les digo, que el que despide a su mujer y se casa con otra comete adulterio, lo mismo el que se casa con una divorciada”. Con estas palabras, el Salvador nos da a entender toda la nobleza y responsabilidad que implican los lazos maritales.

El matrimonio, entonces, es algo muy serio para los cristianos.

Por supuesto. Para los cristianos el matrimonio es una vocación divina por la cual Dios ofrece al hombre y la mujer un camino para alcanzar la santidad y la salvación. La unión matrimonial de la pareja cristiana trasciende los fines biológicos y humanos del matrimonio, se convierte en “lugar santo” donde ambos deben buscar por sì mismo y para su familia, la santidad y salvación. En sentido, la Iglesia llama a la familia cristiana “iglesia doméstica”, porque es su seno donde se forma el hombre y el cristiano.

¿Actualmente, son muchos los jóvenes que temen al matrimonio?

Es cierto. Un tipo de temor, según el hombre y la mujer es ver el matrimonio como aquello que impide gozar todo lo que puede gozarse en solterìa, o que las obligaciones familiares disminuyen las fuerzas para avanzar en el terreno profesional.
Estas posturas son falsas, y lo demuestra el aumento de “uniones libres” o a “prueba” en nuestra sociedad, y de sus consecuencias, que son patentes no solo en la quiebra `sicológica y espiritual, sobre todo de mujeres, sino de los hijos que, al criarse con uno solo de los padres, desarrollan crisis de identidad personal.

¿A un así, el matrimonio es una carga?

Decir que el matrimonio es una “carga” es una visión pesimista del mismo. Es necesario meternos en la cabeza que el matrimonio es un “sacramento”, es una realidad sagrada bendecida por Dios y camino a santificación. Es verdad que, como todo en la vida, el matrimonio lleva consigo también contrariedades, dificultades, problemas, etc. Pero el matrimonio cristiano cuenta con la gracia de Dios para salir adelante.

El yugo que, aparentemente, representa el matrimonio, se vuelve liviano y agradable, con la ayuda y gracia de Dios, los esposos pueden cargar el yugo de la vida familiar en paz, compañerismo y de acuerdo el uno con el otro.

Entonces, ¿que es el sacramento del Matrimonio?

El Matrimonio es el sacramento instituido por Jesucristo por el que Dios bendice y santifica la ìntima comunión de vida y amor que han constituido un hombre y una mujer dentro de la Iglesia. Por este sacramento, los esposos reciben las ayudas divinas para crecer en el amor mutuo, santificar su hogar y les ayuda a cumplir sus deberes como esposos y padres de familia. Gracias al sacramento del matrimonio, los esposos se convierten en una “unidad de dos”, en una comunidad de vida y amor. Son dos, pues, fines inseparables (1) el bien de los cónyuges y (2) la procreación y educación de los hijos.

¿En que se funda el Matrimonio?

El Matrimonio se funda en el libre consentimiento de los dos contrayentes, que hacen un contrato perpetuo de vivir unidos en alianza de amor y fidelidad para su propio bien y el de los hijos que generen y eduquen.

¿Cuál es entonces el signo sacramental del Matrimonio?

El signo sacramental del Matrimonio es el libre consentimiento de los dos contrayentes y que debe ser emitido públicamente dentro de una ceremonia litúrgica ante el testigo cualificado de la Iglesia. Son requisitos básicos para recibir el Sacramento matrimonial

- Estar bautizado
No estar afectados por ningún impedimento canónico;
Aceptar las propiedades y fines del matrimonio cristiano.

¿Porque el Matrimonio es uno e indisoluble?

Porque la unión matrimonial es exclusiva entre un solo varòn y una sola mujer y no se puede romper hasta la muerte de uno de los cónyuges. Por la vida de fe y de la Eucaristía recibida en comùn, Jesucristo constantemente confirma, purifica y perfecciona la comunión de vida de los esposos cristianos.

¿Porque el Matrimonio exige la fidelidad entre los cónyuges?

Porque los cónyuges cristianos con su amor autèntico, dan testimonio del amor fiel, definitivo y permanente, que Dios tiene a la humanidad. Es posible, vivir esta exigencia para toda la vida, porque el Espíritu Santo que recibieron en el Bautismo y Confirmación es quien sella la alianza de los esposos y es su constante fuente de amor y la fuerza que renovarà su fidelidad hasta que la muerte los separe.

¿Conviene que los cristianos vivan unidos como convivientes?

De ninguna manera. Para un cristiano compartir la vida con otra persona sin buscar la bendición y la gracia de Cristo por medio del sacramento del matrimonio es algo contradictorio, pues con ello està expresando que si bien es cristiano “no cuenta con Cristo” en su vida.

¿Conviene que los cristianos contraigan matrimonio civil?

Sí, es conveniente para que el Estado proteja los derechos humanos y civiles del matrimonio y la familia, pero sabiendo que no hay verdadero matrimonio sino el sacramental que no deberìa nunca omitirse.

¿Qué sucede con los cristianos divorciados que se vuelven a casar?

Los cristianos que se divorcian, lo hacen civilmente, porque la Iglesia no acepta el divorcio, por tanto, su matrimonio sacramental persiste a pesar de la separación civil.
Esta situación contradice el plan de Dios sobre el matrimonio y aunque no los separa de la Iglesia, les impide acceder a la comunión eucarística. Sin embargo, pueden vivir su vida cristiana sobre todo educando a sus hijos en la fe.

MATRIMONIO CRISTIANO

¿Porque el Matrimonio cristiano està abierto a la fecundidad?

El matrimonio cristiano debe estar abierto a la fecundidad pues es una característica esencial del “amor conyugal” estar siempre abierto a la vida. La apertura a la vida es la expresión de entrega total y el matrimonio exige la entrega total de los esposos. Esto significa que los esposos no deben impedir la concepción y nacimiento de sus hijos. Ademàs, aunque un matrimonio no pueda tener hijos, si puede llevar una vida conyugal plena de sentido irradiando una fecundidad de caridad, de acogida y de sacrificio.

¿Pueden los cónyuges cristianos contradecir el sentido procreador del Matrimonio?

No, porque los esposos cristianos estàn llamados a participar del poder creador y la paternidad de Dios. Cuando los esposos se abren a la vida son “colaboradores” de Dios en la obra de la creación. Ademàs, los hijos son la bendición de Dios hacia los matrimonios.

¿Pueden los cónyuges cristianos regular la natalidad de su Matrimonio?

Cuando por razones justificadas, los esposos desean espaciar los nacimientos de sus hijos, deben tener en cuenta las siguientes condiciones:

En primer lugar deben cerciorarse “en conciencia” de que su deseo no nace del egoísmo sino que es conforme a la justa generosidad de una paternidad responsable.
Conservar íntegro el amor mutuo y la vocación de paternidad.

Utilizar los métodos que respeten el cuerpo del cónyuge, fomenten el afecto entre ambos y proceda de una auténtica libertad. En este sentido: los ùnicos métodos lìcitos son los naturales y, al contrario, los métodos artificiales son siempre inmorales.
Es intrínsecamente mala toda acciòn que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga como fin o como medio, hacer imposible la procreación.

¿Cómo debe celebrase el sacramento del Matrimonio?

La celebración del matrimonio debe hacerse en forma pùblica, en el marco de una celebración litúrgica, ante el testigo oficial de la Iglesia, que bendice la unión en la presencia de, por lo menos otros dos testigos.

¿Quién es el ministro el sacramento del Matrimonio?

Son los mismos cónyuges porque ambos se confieren mutuamente el sacramento del Matrimonio expresando ante la Iglesia su consentimiento. El sacerdote o en su caso el diàcono es el testigo oficial de la Iglesia, ante quien los cónyuges hacen sus votos matrimoniales, y quien en nombre de Dios y de la Iglesia bendice la unión matrimoniales.

Porque se exige la forma eclesiástica de la celebración del Matrimonio?

Hay varias razones:

El Matrimonio es un sacramento y por tanto debe celebrarse de acuerdo a la liturgia de la Iglesia.

El Matrimonio trae consigo un estado de vida dentro de la Iglesia; por ello, es preciso que haya testigos que certifiquen en la comunidad eclesial el estado matrimonial contraìdo.

El carácter público de consentimiento protege el “si” una vez dado y lo atestigua en la sociedad.

¿La virginidad consagrada se opone al Matrimonio?

No, porque el Matrimonio y la Virginidad por el Reino de los cielos proceden del mismo Señor. Se trata de dos vocaciones que Cristo da a su Iglesia y es El quien da sentido y concede la gracia indispensable para vivir estos estados de vida conforme a su voluntad. Ambas realidades se apoyan mutuamente y tenemos que amarlas inseparablemente.

FIJEMOS ALGUNAS IDEAS

1.- ¿Porque el matrimonio es para siempre?
2.- ¿Porque es tan difícil sobrellevar el matrimonio?
3.- ¿Que virtudes son necesarias para el Matrimonio?
4.- ¿Es el Matrimonio una vocación Divina?
5.- ¿Se puede vivir la castidad dentro del matrimonio?

SIC.

GLM


Material recibido como parte del curso recibido “REMAR MAR ADENTRO” para dirigentes de Hermandades en la Vicarìa de la Caridad el año 2004 y consideramos que su lectura es importante por lo que sentimos la obligación de compartir con ustedes.

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