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Credo

El Credo es una declaración  de fe cristiana que describe las creencias de una comunidad religiosa. La afirmación del credo en el cristianismo afirma la creencia de la naturaleza trinitaria de Dios., y puede llegar a ser tomado como una prueba fundamental de la ortodoxia en diversas denominaciones cristianas.

Esta confesión de fe es usada por diversas iglesias de tradición occidental y vertientes del cristianismo, entre las cuales se incluyen el catolicismo, el ortodoxismo, el luteranismo, el anglicanismo, el presbiteranismo, el metodismo, y el congregacionalismo.

Una DE Las creencias más ampliamente utilizadas en el cristianismo es el Credo de Nicea, formulado por primera vez en el año 325 en el Primer Concilio de Nicea, Éste se basa en la interpretación de los evangelios canónicos, las cartas del Nuevo Testamento.

El Credo de Nicea es usado en la Iglesia Católica, donde funge como símbolo de la fe y tiene mucha importancia, tan es así que se exige su aprendizaje como requerimiento para realizar ciertos sacramentos, e implica una sanción de l autoridad eclesiástica.

HISTORIA – PRECEDENTES

El llamado “símbolo apostólico” se compone d un parte trinitaria – tres artículos en los que se profesa la fe en las tres personas divinas – y de otra parte cristológicas, que añadida al segundo artículo.

Pro quedan algunas fórmulas, compuestas a modo de símbolos, que carecen de la parte cristológica: estas fórmulas parecen más antiguas que el “símbolo de los apóstoles”. Una fórmula de esta especie, casi cristológica – que es tal vez la más antigua de todas – se conserva en l obra, impregnada de gnosticismo, escrita entre los años 150 y 180: Testamentum in Galilaea D.N.I Cristi. Ed. I. Guerrier 1913, en “Patrologí orintalis IX”, o en la obra casi idéntica: Gesprache Jesu mit seinen Jungern nach der Aufersehung, ed. C. Schmidt 199, donde (p. 192 y 32, respectivamente) se halla este Símbolo breve: “Creo en el Padre omnipotente, - y en Jesucristo, Salvador nuestro – y en el Espíritu Santo Paráclito, en la Santa Igleia, y en el perdón de los pecados”.

ORIGEN DEL CREDO CATÓLICO

Durante los Concilios ecuménicos de Nicea (celebrado en el año 325) y Constantinopla I (celebrado en 381) se anunció el llamado “credo niceno-constantinopla”. Este credo resumió las respuestas definitivas que solucionaron las crisis provocadas por Arrio, que negaba la divinidad de Jesucristo, sosteniendo que su esencia era diferente de la del Padre. Se firmó así la fe en la Trinidad, es decir, la fe en Dios Padre, en Jesucristo como Dios Hijo, y en el Espíritu Santo.

Hay un segundo Credo ampliamente conocido en la iglesia y que lleva el nombre de “credo de los apóstoles”. Es a estos dos credos a los cuales se adhieren las principales vertientes del cristianismo: los católicos romanos, los ortodoxos y otras ramas menores. Los distintos movimientos, denominaciones y grupos autodenominados cristianos que no observen, enseñen, guarden o crean alguna de las proposiciones contenidas en estos credos, son considerados como sectas.

EL CREDO EN LA IGLESIA CATÓLICA

Las principales verdades en las cuales cree la Iglesia Católica están contenidas en este credo. El “credo de los apóstoles” conocido también como “símbolo de los apóstoles” es considerado el resumen fiel de la fe de los apóstoles. Es el antiguo símbolo bautismal de la Iglesia Católica Romana. Su gran autoridad proviene del hecho de que es el símbolo que guarda la Iglesia católica romana, la que fue sede del apóstol Pedro, uno de los apóstoles, y a la cual él llevó a la doctrina común.

CREDO ACTUAL DEL CATOLICISMO

El actual Catecismo de la Iglesia católica afirma: s. 92. A lo largo de los siglos, en respuesta a las necesidades de diferentes épocas, han sido numerosas las profesiones o símbolos de la fe: los símbolos de ls diferentes Iglesias apostólicas y antiguas (cf. DS 1-64) el símbolo “Quicumque”, llamado de S. Atanacio (cf. DS 75-76) las profesiones de fe de ciertos concilios (Toledo: DS 525-541; Letrán: DS 800-802; Lyon: DS 851-861; Trento: DS 1862-1870) o de ciertos Papas, como la “fides Damasi” (cf DS 71-72) o el Credo del Pueblo de Dios” (SPF) de Pablo VI (1968).

S193. Ninguno de los símbolos de las diferentes etapas d la vida de la iglesia pude ser considerado como superado e inútil. Nos ayudan a captar y profundizar hoy la fe d siempre a través de los diversos resúmenes que de ella se han hecho.. Entre los símbolos de la fe, dos ocupan un lugar muy particular en la vida de la Iglesia.

S194. El símbolo de los apóstoles, llamado así porque es considerado con justicia como el resumen fiel de la fe de los apóstoles. Es el antiguo símbolo butismal de la Iglesia de Roma. Su gran autoridad le viene de este hecho: “ Es el símbolo que guarda la iglesia romana, la que fue la sede de Pedro, el primero de los apóstoles, y a la cual él llevó la doctrina común” (S. Ambrosio, symb. 7).

S 195. El símbolo llamado Nicea-Constantinopla debe su gran autoridad al hecho de que es fruto de los dos primeros concilio ecuménicos (325 y 381). Sigue siendo todavía hoy el símbolo común a todas las grandes Iglesias de Oriente y Occidente.

SIGNIFICADO DEL CREDO PARA OTRAS IGLESIAS CRISTIANAS

El CREDO no se puede encontrar escrito de manera literal en la Biblia, ya que se trata de un compendio de los principios fundamentales de la fe cristiana, basados en el Antiguo Testamento, las crónicas de la vida y hechos de Jesús contenida en los cuatro evangelios, así como en los escritos y cartas escritas por los apóstoles, la mayoría de éstos de l segunda mitad dl siglo I. Es por esto que el credo es común a la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Protestante, las tres principales vertientes del cristianismo.

TEXTOS DE LOS CREDOS

Su contenido dogmático es el siguiente:

  • Creo en Dios: “Nuestro Dios es el único Señor”
  • Padre Todopoderoso: “Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios.
  • Creador del Cielo y de la Tierra: “En el comienzo de todo Dios creó el cielo y la tierra”.
  • Creo en Jesucristo:” Él es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es”.
  • Su único Hijo: “Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo Único, par que todo aquel que crea en él no muera, sino que tenga vida eterna”.
  • Nuestro Señor: “Dios lo ha hecho Señor y Mesías”
  • Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder de Dios altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e hijo de Dios”.
  • Nació de la Virgen María: “Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: “la Virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel “ que significa “Dios con nosotros”
  • Padeció bajo el poder de Poncio Pilato: “Pilato tomó entonces a Jesús y mandó azotarlo. Los soldados trenzaron una corona de espinas, la pusieron en la cabeza de Jesús, y lo vistieron con una capa de color rojo oscuro”.
  • Fue crucificado: “Jesús salió llevando la cruz, para ir al llamado “lugar de la calavera” que en hebreo se llama Gólgota. Allí lo crucificaron y con él a otros dos uno a cado lado. Pilato mandó poner sobre la cruz un letrero que decía “Jesús de Nazaret, Rey de los judíos”.
  • Muerto y sepultado: “Jesús gritó con fuerza y dijo: ¡Padre en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir esto, murió” “Después de bajarlo de la cruz, lo envolvieron en una sábana de lino y lo pusieron en un sepulcro abierto en una peña, donde todavía no habían sepultado a nadie”
  • Descendió de los infiernos: “Como hombre, murió; pero como ser espiritual que era volvió a la vida. Y como ser espiritual, fue y predicó a los espíritus que estaban presos”
  • Al tercer día resucitó entre los muertos: “Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras, que lo sepultaron y que resucitó al tercer día” 
  • Subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso: “El Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios”
  • Desde allí a de venir a juzgar a vivos y muertos: “El nos envió a anunciarle al pueblo que Dios lo ha puesto como juez de los vivos y de los muertos.
  • Creo en el Espíritu Santo: “Porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado”
  • Creo en la Iglesia, que es una: “Para que todos sean uno. Como tú. Padre, en mí y yo en ti, que ellos también san uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
  • Santa: La fe confiesa que la Iglesia… no puede dejar de ser Santa”. “En efecto, Cristo, el Hijo de Dios, a quien con el Padre y con el Espíritu Santo se proclama `el solo santo´ amó a su Iglesia como a su esposa” “Él se entregó por ella para santificarla, la unió a si mimo como su propio cuerpo y la llenó del don del Espíritu Santo para gloria de Dios” La Iglesia es, pues, “el Pueblo del Santo Dios” y sus miembros son llamados “santos”.
  • Católica: En griego, (Katholike) significa universal. Por fe, el hombre es salvo al confesar que Jesús es su Señor y Salvador, sin importar el país de procedencia: “Vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos”.
  • Y Apostólica: Jesús dotó  su comunidad de una estructura que permanecerá hasta la plena consumación del Reino. Ante todo está la elección de los Doce con Jesucristo como su cabeza; puesto que representan a las doce tribus de Israel, ellos son los cimientos de la nueva Jerusalén. Los Doce y los otros discípulos participan en la misión de Cristo, en su poder, y también en su suerte. Con todos estos actos, Cristo prepara y edifica su Iglesia.
  • Creo en la comunión de los Santos: “Después de esto, miré y vi una gran multitud de todas las naciones, razas, lenguas, y pueblos. Estaban  en pié delante del trono y delante del Cordero, y eran tantos que nadie podía contarlos.
  • El perdón de los pecados: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiamos de toda maldad.
  • La resurrección de la carne: “Cristo dará nueva vida a sus cuerpos mortales“.
  • Y la vida eterna: “Allí no habrá noche, y los que llí vivan no necesitarán luz de lámpara ni luz del sol, porque Dios el Señor nos dará su luz, y ellos reinarán por todos los siglos”
  • Amén: “Así sea. ¡Ven Señor Jesús!

CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO

El Credo niceno-constantinopolitano se escribió formalmente durante el Primer Concilio Ecuménico en Nicea (en el año 325) y durante el Segundo Concilio Ecuménico en la Ciudad de Constantinopla (año 381). Es más explícito y más detallado que el apostólico.

 

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